Gastronomía
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REFECTORIUM DAVID TOSCANO COCINERO

Sole, pizza e amore

12/mar/07 01:49
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con este artículo voy de avanzadilla de un trabajo mayor que estoy redactando sobre el perfil de la cocina italiana contemporánea, con la ayuda de periodistas de "Il Giorno" de Milán. A mi abuelo, como a casi todos los italianos que emigraron a Estados Unidos a principio del siglo pasado, le llamaban "Spaghetti". En Sudamérica, Inglaterra, Alemania, Francia, Bélgica y Australia la cocina italiana llegó con la emigración y pronto fue lo primero que se integró en la sociedad de los nuevos países. La fama de los italianos se alimentó verdaderamente de su propia comida. La importancia del recetario italiano ocupa lugar entre las tres grandes cocinas del mundo: la francesa, la italiana y más recientemente la española (que ha ganado por creatividad y tecnología el protagonismo de los últimos años). Son, estos fogones, el legado de un pueblo, de las regiones y sus productos y de la profesionalidad del gremio de la restauración. La cocina italiana, conocida por los estereotipos que el turista o el extranjero ha querido hacer suyos en su propio país, ha sufrido, sin duda, la imposición de un mercado folclórico y superficial que no distinguía y distingue la cocina de las regiones. Unas regiones con sus propias identidades y productos. Tan diferentes entre ellas como la verticalidad Norte/Sur que la geografía física y política de la península italiana dicta. Así que vemos platos italianos que son lo que quiere la clientela extranjera y no lo que son de verdad. La homogeneidad de los menús de muchísimos restaurantes italianos en todo el mundo es debida a una necesidad de ventas para satisfacer al cliente, de improvisados y reductivos métodos de restauración que diseñan las pizzerías, las trattorías, etc. La pizza viene por teléfono, es uno de los primeros fast-food del mundo, ahora fast-good ... mejor todavía sería que fuera un slow-food. Quien ha estado en el "barrio español" de Napoli, ha visto y probado la pizza de allí, lo sabe. Quien ha comido un risotto a la Milanesa en la zona Navigli en Milán, lo sabe y así seguimos por las veinte regiones de Italia. El ocio, el tiempo libre, los centros comerciales, las vacaciones, el touroperador han consolidado una imagen y un consumo masivo y empobrecido del hambre antigua de los italianos. No hay hotel que no tenga un restaurante italiano en su oferta, no hay una ciudad sin "ristorante", sin "pizzería". Superior en calidad y oferta, las estrellas de la cocina italiana son muchísimas no sólo en el país de origen. Establecimientos de gran peso en Bordeaux, París, Bruxelles, Berlín, Frankfurt, Koln, Munich, Ticino, Ginebra, Zurich, Londres, New York, Chicago, Houston, San Francisco, Washington,... ¡ah! Se me olvidaba: ¡Santa Cruz de Tenerife! El tópico del sol, la pizza y el amor representa una tríada universalmente querida, integrada y que merece más información. www.restaurantemahakala.com

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