...Al final, en todos los partidos ocurre lo mismo. Da igual que la palabra democracia sea una de la más empleadas por sus dirigentes. O que su boca se llene continuamente al pronunciarla, para mostrar su profunda creencia en este sistema. Si llegado el momento, lo que se les antoja no coincide con la decisión de la mayoría, pues se busca cualquier pretexto y se impone el capricho de turno. Sucedió en el PSOE con sus cacareadas primarias. Pasa en el PP si lo que quiere Soria no se ajusta a lo que proponen las bases del partido. Y acontece en CC, aunque se cuiden más las formas. La última víctima de esta singular manera de hacer las cosas la conforman los militantes del Partido Popular en Fuerteventura, que habían optado por Domingo González Arroyo como cabeza de lista al Parlamento de Canarias. Sin embargo, el presidente del PP en el Archipiélago ya había decidido hace tiempo que su candidato no era ?el marqués?, sino Águeda Montelongo, recordada por todos gracias a sus logros en la Consejería de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno canario. Tal vez en Fuerteventura arranque algún voto. Aunque en el recuerdo están las elecciones celebradas en 1999, en las que los populares casi se quedan con un solo diputado regional en la isla majorera, siendo precisamente Águeda Montelongo quien encabezaba la lista. Cuatro años más tarde, con González Arroyo al frente, obtuvieron tres escaños. De los apoyos que podría obtener en el resto de las islas, salvo en Gran Canaria, a la que mimó de forma expresa durante su mandato en el Ejecutivo canario, mejor no hablar, pues en ese periodo de tiempo tuvo la habilidad de enfrentarse con todas ellas. ...Sin embargo, José Manuel Soria ha preferido dejar a un lado a ?el marqués?, a pesar de que éste cuenta con un importante granero de votos en Fuerteventura, y apostar por Montelongo. ¿Será por afinidad o por ser simple y llanamente un peón más dentro de ese sumiso ejército que sigue sin rechistar las órdenes del ?general? popular, algo de lo que no se puede acusar a González Arroyo? Sea una u otra cosa, lo cierto es que el PP puede salir trasquilado con la decisión de su máximo líder en Canarias. Algo similar a lo que le puede ocurrir a los socialistas en Santa Cruz de Tenerife como consecuencia de los antojos del secretario de Organización, José Blanco. ...Lo que cada vez está más claro, observando cómo funcionan internamente los partidos, es que urge cambiar las normas electorales actuales y dejar las listas abiertas para que el pueblo elija libremente, sin ningún tipo de cortapisas, a sus representantes en los ayuntamientos, cabildos, Parlamento y Cortes Generales. Si esta decisión se sigue demorando, entonces los ciudadanos darán la espalda a los políticos y en lugar de hablar de altos niveles de abstención estaremos hablando de otra cosa.