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LA BUENA UVA JOSÉ H. CHELA

El vino, hacia atrás

14/mar/07 01:56
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Estuve el otro día en la nueva Fundación -quizás, desde el punto de vista estético, el restaurante más atractivo, hoy por hoy, de Tenerife-, invitado por Bodegas Insulares junto con mis habituales colegas de profesión interesados por el mundo de la gastronomía y la enología de las Islas, del país y del mundo, que tampoco es cosa de mirarse demasiado el ombligo y menos en estos asuntos. Almorzamos francamente bien y del menú me quedo con la suavidad de la mousse de queso de cabra y la nostalgia a sabor casero de la sopa de tomate que la acompañaba. El sitio es precioso, y el lector, seguramente, ya lo sabe; y el servicio eficiente, aunque a la hora de servir los vinos, los sumilleres optaron por una moda que me disgusta: la de escanciar las copas en conjunto, lejos de los comensales. Sin explicaciones ni catas previas, una alternativa muy aceptada actualmente, pero especialmente inapropiada en una reunión donde los vinos eran los principales protagonistas y los bodegueros los anfitriones.

Por cierto, estupendo el rosado de Ancon de 2006 y polémicamente original el Viña Norte de Maceración Carbónica de la misma añada, cuyos aromas inundan la pituitaria de esencias de plátanos. Desde un punto de vista -o de olfato- exclusivamente autóctono, se trata de un vino que podría publicitarse y venderse como el espíritu mismo de la canariedad. No hace falta tener una nariz muy entrenada para descubrir su poderosa personalidad. Otra cosa es que esa personalidad sea del gusto general. Lejos de mi ánimo chafarle la crónica a Fran Belín, que también estaba allí, y que es, por así decirlo, al gastrónomo oficial de esta Casa, pero a lo que iba, realmente, cuando les cuento todo esto es a expresar mi preocupación por un dato que nos brindó durante la comida. Chicho Savoie, el presidente de las Bodegas cabildicias. En un año, el consumo de vino del país -me refiero al embotellado, con denominaciones de origen- en relación con todo el que se despacha en el territorio insular, ha descendido del 11 y pico por ciento a poco más del ocho por ciento. Las cifras son inquietantes y los caldos que han ido ganado terreno a los nuestros son los riojanos principalmente. De las zonas isleñas afectadas por este descenso en el consumo, la más perjudicada, curiosamente, es la de más renombre y la más popular: Tacoronte-Acentejo.

El sector, a la vista de estas alarmas estadísticas, tendrá que replantearse, supongo, muchas cosas. Los factores que influyen en esta situación de retroceso parecen claros, no obstante: los precios (justificados, vale, pero no competitivos), la calidad, que no siempre alcanza las cuotas deseables, la atomización de la oferta -con un exceso de marcas y de denominaciones- y, sobre todo, la mala comercialización del producto. El diagnóstico es claro. El tratamiento, supongo, demasiado complejo como para atreverme a sugerirlo siquiera desde aquí.

josechela@mojopi.com

 

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