ALGUIEN COMENTABA hace pocos días que ya Santa Cruz no cuenta con personajes populares y castizos como los tuvo en épocas pasadas. Y explicaba -y tenía razón al aclararlo- que el término castizo no se refiere solamente a Madrid, aunque se ha hecho mucha referencia del vocablo en las zarzuelas. Una de las acepciones de castizo es "todo aquello que representa bien los caracteres de una raza, país o ciudad". También puede tomarse por "puro y sin mezcla", y finalmente, por "ser de buena casta".
Tenía razón el opinante, pero con matices. Puede que todavía existan algunos de aquellos personajes, aunque en menor cuantía, porque la vida se ha puesto muy difícil; pero la verdad es que, habiéndolos, no destacan como en los tiempos a que nos referimos. Antiguamente nos conocíamos todos, éramos pocos y cualquier anécdota de uno de aquellos personajes corría de boca en boca y se celebraba en toda la ciudad. Hoy ya no se conoce a nadie. Yo tomo algunas veces la guagua de TITSA y no me encuentro ni con un solo conocido, ni a la ida ni a la vuelta. Voy al cine y en el descanso no encuentro a nadie con quien poder hablar. Muchas veces me da la impresión de que vivo en una ciudad de desconocidos, cuando en mi juventud se le hacía un agujero al sombrero que llevábamos, de tanto tirar de él para saludar a los amigos y conocidos.
No exagero si digo que muchas veces no conocemos ni a los que viven en nuestro propio edificio. Y lo peor no es sólo que no los conozcamos, sino que nos peleamos con ellos en las juntas de la comunidad.
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