CRISTINA ÁLVAREZ, Tenerife
Ángeles García Díaz nació en Córdoba, pero se siente canaria de corazón y además su abuelo era canario. Confiesa que la pintura es su vida, pero que no puede vivir de ella, por lo que se ha decantado en volcar su creatividad hacia productos más vendibles como abanicos y sudaderas en las ferias de artesanía o en las fiestas de los pueblos. En agosto expondrá sus obras en el Castillo San Felipe, del Puerto de la Cruz.
Su estudio se encuentra en Pedro Álvarez y gracias al apoyo del artista Yamil Omar ha podido seguir trabajando su obra abstracto-figurativa. Hace siete años que forma parte de la Galería de Artistas Canarios y del colectivo de artesanos de Anaga.
Ángeles García se define como una mujer inquieta que "pinta desde siempre" y busca en el surrealismo su inspiración.
García Díaz dejó de exponer sus obras de arte en las galerías porque no se vendían y se pasó a las ferias de artesanía y las fiestas populares "para poder subsistir".
Cada año modifica sus productos y según los que la conocen es "una artista llena de originalidad".
Un buen día se percató de que pintar abanicos era algo que gustaba y vendía mucho. En las ferias de artesanía y en las fiestas populares siempre obtiene un gran éxito con estas obras, que suele pintar con colores pastel. El único inconveniente es que son productos que sólo tienen salida en verano.
Los abanicos los transforma quemándolos con un aerógrafo y a pincel. Es una técnica original que confiere al soporte de madera originalidad. En la pasada feria de Pinolere los vendió todos. "En Tenerife, además de los coleccionistas, los suelen comprar personas a las que les gusta meterlos en vitrinas como elementos de decoración", afirma.
En ocasiones, se suelen utilizar incluso como complementos. La artista ha notado que se está recuperando su uso y también el lenguaje del abanico.
En invierno, Ángeles García se decanta por sudaderas de algodón cien por cien, hasta la talla 12 y con motivos únicos. Nunca hay una prenda igual a otra.
La artista afirma que debe existir una colección para cada época del año y se deben seguir las tendencias. Me adapto a las temporadas y a los lugares donde voy", dice la polifacética artista.
Y surgió la madera
Ángeles García se tomó un año sabático y en un viaje a La Gomera, mientras paseaba, recogió un tronco de madera. Empezó a tallarlo y creó una obra al tiempo que descargaba adrenalina.
"Me han querido comprar las dos tallas que hice, pero me niego a venderlas", dice Ángeles García.
"Ojalá la gente, no sólo en Canarias sino en el resto de España, tome conciencia de que es mejor una obra de arte original que no una reproducción". La artista no espera que sus obras gusten a todo el mundo, pero la creatividad es fundamental para ella, que huye de las reproducciones y crea lo que le nace.
La cordobesa considera que hay suficientes ferias en la Isla y da gracias al Cabildo de Tenerife por las ayudas que concede a los artistas y artesanos.
Una anécdota
Ángeles García confiesa que en una feria que se celebró en Valle San Lorenzo tiró a la basura una obra que había realizado en papel satinado y un amigo la recogió, la planchó y la colocó dentro de un marco. Fue la primera obra que se vendió de todas. "Me di cuenta de que lo que a mí no me gusta es lo que le suele encantar a los demás. Como artista fue muy fuerte".
Tras la experiencia, no suele desechar casi nada, y su taller está lleno de obras, porque produce mucho.
García Díaz es firme al decir que "el arte no interesa. El arte es morirte de frío y de hambre, salvo que tengas un padrino". A pesar de todo, esta andaluza afincada en Tenerife piensa seguir adelante con sus creaciones y ya prepara con ilusión su exposición en el Castillo de San Felipe.
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