Ocho personas murieron en ataques de milicianos islámicos en varias zonas de Mogadiscio, incluido el palacio presidencial, que fue bombardeado a la pocas horas de que el presidente somalí, Abdullahi Yusuf, se trasladara a esta capital. Al menos seis granadas de mortero hicieron impacto en la residencia presidencial, pero Yusuf salió ileso. "Los insurgentes atacaron el palacio con morteros pero erraron el blanco y nadie resultó herido", afirmó el jefe de la guardia presidencial, Abdulrasak Hassan.