ES DIFÍCIL que el Tenerife patine en asuntos de carácter organizativo. El club tiene ahora un equipo de profesionales de primer nivel, que manejan a la perfección los preparativos de un partido como el derby canario que se avecina.
El Tenerife dispone de una zona reservada, en la grada de San Sebastián, en la que hay poco más de mil butacas a las que no tienen acceso los abonados cuando eligen en qué asiento quieren situarse durante la temporada. Ese sector es el que se utiliza para dar cabida a los aficionados rivales en ocasiones como esta, en la que el partido será considerado de alto riesgo. La citada parcela cumple todas las exigencias que plantea la ley, que son tan concretas como ineludibles.
No hay el más mínimo temor por la organización del derby canario, como tampoco existe ni un ápice de arbitrariedad en la asignación del número de entradas que se ponen a disposición de la Unión Deportiva. Son mil porque no pueden ser más, precisamente para que todos los hinchas rivales estén juntos, para garantizar que asistan al partido en medio de todas las medidas de seguridad.
Cualquier otra especulación al respecto es gratuita y absurda.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD