J. SOTOMAYOR, S/C de Tfe.
El Tenerife Rural parece haber encontrado el camino para salir de la zona baja. El equipo que dirige Rafa Sanz aún no está salvado -la permanencia está cifrada en catorce victorias y los blanquiazules suman doce-, pero por lo que se ha visto en las últimas jornadas está en el camino correcto.
Este cambio se debe a muchos factores, que han motivado una mejoría en el juego, sobre todo en el aspecto ofensivo, que ahora es más determinante.
Uno de los factores principales que propiciaron la recuperación y, en consecuencia, estar algo alejados de la plaza de descenso directo, e incluso, haciendo soñar con los "play-off" de ascenso, es que el plantel insular, pese a las derrotas -llegaron a ser cinco consecutivas-, no se ha desintegrado y el grupo se mantiene unido. Ese ha sido el principal acierto en la confección de la plantilla.
A partir de ahí se ha unido una serie de factores claves que han permitido el salto importante, tanto en el juego como en la clasificación actual, lo que lo sitúa actualmente en la decimoquinta posición. Tras el club insular, Autocid Burgos, Tarragona y Farho Gijón. Otro de los aspectos a tener en cuenta es la preparación de la temporada. El técnico del conjunto blanquiazul apuesta por el trabajo progresivo, tanto en lo físico como en lo técnico. No pasa a un concepto nuevo hasta no afianzar el anterior.
Primera vuelta irregular.- El Tenerife Rural empezó la Liga en septiembre de 2006 con derrota en casa. Fue frente al Palma Aqua Mágica (76-88), uno de los equipos considerados favoritos de la categoría. La victoria, en la segunda jornada, en la cancha del CAI Zaragoza (82-88) -otro de los aspirantes a todo-, supuso que se creara un clima favorable y de optimismo, más aún cuando en la tercera jornada se ganó al Tarragona (89-72). A partir de ahí, el equipo entró en barrena.
Del sexto puesto que ocupaba en la tercera jornada se situó en la decimoséptima posición. La culpa, las cinco derrotas consecutivas -Hospitalet (71-62), Gijón (74-77), León (84-59), Melilla (53-67) y Cantabria (81-69)-. El quinteto base del Tenerife Rural estaba formado por Edu Sánchez, de base; Iván Rodríguez y Antwain Barbour, de aleros; con Duane Virgil y José Manuel Coego, de pívots.
Así hasta el final.- El Tenerife Rural marcó su estrategia en el trabajo defensivo. "Debemos empezar desde la defensa a ganar los encuentros", destacaba Rafa Sanz, pero lo cierto es que, pese al buen nivel defensivo, el ataque no era el que se esperaba. Los primeros síntomas fueron los numerosos fallos en los tiros de personal; posteriormente los porcentajes de acierto no eran buenos... ante el Melilla, en la séptima jornada, se alcanzó un 33% en tiros de dos y en triples y 82% en tiros libres. El partido se perdió 53-67. En las victorias el porcentaje tampoco era espectacular. Ante el Zaragoza (82-88) hubo un 51% en tiros de dos, 25 en triples y 65 en tiros libres. Los aciertos fueron mejorando según avanzaba la competición, pero no alcanzaban los mínimos esperados. Así, la primera vuelta concluyó con el Tenerife Rural abajo: (17º).
Empiezan los cambios.- Antes de concluir la primera vuelta, el 20 de diciembre de 2006, ya empezaba a oírse la posibilidad de cubrir la plaza que quedaba libre, pero el entrenador era claro cuando se le preguntaba: "No hay mirlos blancos y no vamos a fichar por fichar". Pese a todo, el equipo necesitaba algún revulsivo. Junto a ello surgió la inoportuna lesión de Duane Virgil, jugador que arrastraba serios problemas en un pie y que no estaba entrenando con regularidad. El club incorpora a Omar Quintero y a Jason Klein y, tras la definitiva baja de Virgil, ficha a Rodney Elliot. Con los tres fichajes llega un obligado cambio de esquema en el equipo. Klein y Elliot son dos jugadores más ofensivos y empiezan a hacer daño al rival. Además, surgió la "explosión" de Antwain Barbour y empieza a dejar clara su categoría.
Cambio radical.- Rafa Sanz cuenta con un equipo "nuevo". El quinteto que venía utilizando en la primera vuelta ha cambiado, así como la estrategia del técnico. La defensa predominaba al no tener un excesivo talento ofensivo, el equipo del 2007 es radicalmente diferente. Barbour, Klein y Elliot son tres exteriores peligrosos, mientras que Óliver Arteaga también creció en la cancha. Edu Sánchez tenía menos minutos de juego, pero más intensos.
El gran beneficiado de todo este cambio, además del Tenerife Rural que logró salir de la zona baja, ha sido Barbour, que sabe aprovechar los espacios que ahora quedan libre en el interior para crear peligro. Las otras opciones eran claras: Klein, Elliot y Edu Sánchez. El sexto hombre en el equipo sigue siendo el mismo, Francis Sánchez. En el interior, la alternativa a Arteaga es Coego. Mientras que Iván Rodríguez cuenta con menos minutos y pasa a jugar en situaciones especiales, sobre todo cuando se requiere una defensa especial a un hombre determinado.
Este Tenerife Rural ha mejorado en el 2007. Los números son claros. Incluso invitan a soñar con jugar "play-off".
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD