J.D.M., S/C de Tenerife
En la costa de la zona suroeste del municipio, por debajo de Hoya Fría, queda uno de los pocos vestigios de las baterías costeras, que se encargaban en otros tiempos de la defensa del litoral de la capital y de la isla. Llegaron a ser doce y las dos últimas en desaparecer han sido la de San Andrés y la que nos ocupa, la del acantilado de Los Moriscos, para dejar paso a sendos procesos de urbanización.
Equipada con dos cañones Vickers, uno de ellos de torre doble, similares a los que había en el barrio marinero, estuvo operativa hasta época reciente después de la modificación del arma de Artillería posterior a la Guerra Civil que estableció la primera batería en San Andrés y la séptima en Los Moriscos para defender la bahía de Santa Cruz.
Domingo, un veterano artillero, que hizo allí parte del servicio militar, como muchos otros santacruceros, recuerda que "en las prácticas de tiro sacaban una barcaza que dejaba una balsa sobre el mar para servir como objetivo a 8.000 metros de distancia. El disparo era un pepinazo tremendo y me acuerdo que un compañero tenía miedo al retroceso, que era enorme, y el sargento debía sujetarlo para evitar un accidente".
La zona se encuentra actualmente dividida en dos ámbitos, Moriscos I y Moriscos II. Atrás quedaron los cañones. Fuentes de Urbanismo explicaron que "en la revisión del PGO, la Consejería elaboró un listado de suelo urbanizable que debía quedar desclasificado como rústico, entre el que estaba Los Moriscos. Una parte se ha mantenido como suelo rústico, pero había derechos adquiridos para ejecutar Moriscos I. Serán 185 viviendas de tipología abierta cercana a la ciudad-jardín (residencial unifamiliar).
Ahora se acomete la construcción de 115 adosados, así como la urbanización perimetral, en suelo desafectado por el Ministerio de Defensa para la Cooperativa Hespérides. La superficie total es de 81.163 metros cuadrados, de ellos 11.609 destinados a espacios libres y equipamientos". Moriscos II está condicionado a la aprobación definitiva del PGO. La superficie asciende a 63.542 metros cuadrados (12.313 de equipamientos y zonas verdes) y se plantean 156 viviendas como residencial colectiva y cuatro plantas. La historia de la batería del acantilado de Los Moriscos podría ser una metáfora de la ciudad: de artillera, en época en la que había que defenderla, a residencial para que la habiten sus cada vez más numerosos vecinos.
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