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Emira sonríe en Canarias

Dos niños mauritanos, Emira Cheikhna y Mohamed Fadel, llevan una semana ingresados en el Hospital Materno Infantil de Las Palmas. Ambos fueron traídos desde su país para encontrar remedio a sus enfermedades. Los médicos han logrado quitar el dolor a la pequeña. Al niño le siguen realizando pruebas.
14/mar/07 01:56
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DORY MERINO, Tenerife

La pequeña Emira Cheikhna, una niña mauritana de seis años que se encuentra en el Hospital Materno Infantil de Las Palmas para ser curada de las gravísimas quemaduras que afectan al 60 por ciento de su cuerpo, ha vuelto a sonreír debido a que en Canarias está siendo tratada en quirófano y con anestesia, mientras que las curas que le hacían en Mauritania eran en vivo y sin mejoría.

Así lo relató a EL DÍA un miembro de la Dirección General de Relaciones con África del Gobierno autónomo, entidad que tramitó el traslado de Emira desde Nuadibú hasta Canarias para conseguir su curación, ya que en su país no encontraban remedio para ella. La pequeña fue hospitalizada hace ocho meses en Nuadibú tras caer jugando sobre un brasero encendido, que le causó quemaduras de distinta consideración en su cuerpo.

Hace una semana que se encuentra en el Hospital Materno Infantil. Emira no llegó sola a Canarias. También Mohamed Fadel, de tres años, que compartía habitación con Emira en el país africano, fue trasladado en el mismo vuelo a Las Palmas, para tratarle una parálisis cerebral a nivel cervical y un cierto grado de retraso. Ambos niños llegaron acompañados de sus padres, que han sido acogidos en los hogares de mauritanos.

Emira y Mohamed están en Gran Canaria después de que el presidente del Gobierno regional, Adán Martín, se comprometiese a traerlos tras su viaje en enero a Mauritania. Allí se fue para repasar los proyectos canarios en el país, y se volvió impactado por estos casos.

Uno de los proyectos de cooperación que mantiene Canarias en el país africano tenía que ver con la ayuda en la gestión y la formación de los profesionales mauritanos en un hospital, donde se encontraron varias personas con casos dramáticos, entre ellos los de Emira y Mohamed.

Tal y como explicó a este periódico el representante del Ejecutivo canario que visita con asiduidad a los niños en el Hospital Materno Infantil, el diagnóstico de Emira es optimista, pese a que la regeneración de la piel que tiene quemada será un proceso lento.

De momento, los médicos han logrado quitarle el fuerte dolor que padecía la niña, como consecuencia de que llegó con las heridas infectadas y en llaga viva.

La misma fuente aseguró que la cara de la niña es totalmente distinta a la que mostraba a su llegada, acostumbrada a soportar un fuerte dolor durante meses. Ahora está relajada y feliz.

Indicó que las curas van muy bien y que hay que esperar a que sus brazo, piernas y espalda se vayan regenerando, aunque en algunas partes se le tendrán que realizar injertos.

El caso de Mohamed tiene otro pronóstico. Los expertos están realizando pruebas especializadas a este niño, con el fin de poder emitir un diagnóstico previo. Los facultativos intentan encontrar el origen de la parálisis, para poder acertar con el remedio, que pasa por ejercicios de rehabilitación más que de internamiento hospitalario.

En su país, Mohamed se encontraba ingresado en el hospital de Nuadibú, financiado por el Gobierno de Canarias y la Cooperación Española, que ha ido creciendo hasta abarcar ya un amplio número de especialidades que lo han convertido en el centro de todo el norte del país.

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