EFE, Melbourne
España se hizo con una medalla de bronce de un valor incalculable, un tercer puesto que le sabe a gloria, después de una victoria de mérito ante Serbia, el campeón del mundo y de Europa, en un partido resuelto después de una prórroga (9-9) y de 20 penaltis (8-9) en el que el meta Iñaki Aguilar fue fundamental.
El portero español estuvo sensacional. Detuvo un penalti durante el partido a Udovicic y después en la tanda de penaltys dos más: uno de Prlainovic y otro, el definitivo, a Filipovic. Después Mario García marcó el tanto definitivo, el que le daba el bronce al equipo de Rafael Aguilar.
El encuentro fue de una intensidad máxima. España demostró su crecimiento en este torneo y que es una realidad que cada vez está más cerca de las dos grandes potencias: Hungría y Serbia, que parecían inaccesibles hace tan sólo unos meses.
A título individual, la nadadora Erika Villaecija fue la única del equipo español que entró en las finales de los Mundiales.
Villaecija fue la mejor. Batió tres récords nacionales, dos veces el de 1.500 y una el de 800 metros libre, y confirmó que es la única nadadora española que, a no ser que se produzca un milagro, podría pelear por subir al podio en 2008 en Pekín.
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