Según los mandos de la investigación, Lerín había vuelto a España con las órdenes del jefe de los comandos de ETA, Garikoitz Aspizu, "Txeroki", de estar preparado para "golpear en cualquier momento". Aunque Lerín se había hecho cargo oficialmente del comando hace once meses, ETA no le entregó los 200 kilos de material explosivo descubiertos hasta el pasado diciembre. Luego hubo una segunda entrega en enero. Con ese segundo envío de 170 kilos de explosivos, Lerín también recibió órdenes más concretas: captar a nuevos colaboradores y elaborar informaciones sobre objetivos para reactivar el "macrocomando itinerante" con el que este liberado golpeó en casi 30 ocasiones en los últimos tres años. Como ya había hecho con anterioridad, Lerín pretendía mantener en jaque a las fuerzas de Seguridad, a las que quería hacer creer que la banda tenía varios "taldes" operativos al mismo tiempo. Este "liberado", en compañía del detenido Arkaitz Agote y algunos de los huidos, protagonizó entre octubre de 2004 y enero de 2006 una campaña de atentados en casi una veintena de provincias.
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