ANTES SE DECÍA, como señal de la tranquilidad y seguridad con que se vivía en las Islas, que "se dormía con las puertas abiertas". Ahora se podría repetir la frase, pero en distinto sentido, sobre todo en algunas zonas de la Península. "O las dejas tú abiertas, o te las abrimos nosotros". En la Costa de Levante y en la catalana, y ahora en Toledo, sin olvidar a Madrid, vienen operando desde hace tiempo unos equipos de ladrones, o atracadores, con unos medios altamente tecnificados, que se permiten entrar de noche en las viviendas, particularmente chalés, y desvalijar los mismos, pero con el recochineo de que estén los propietarios dentro, que es lo que parece que les produce morbo.
El equipo que operaba en Toledo estaba integrado por delincuentes rumanos y albanokosovares y han demostrado, repetimos, una depurada técnica, puesto que los habitantes de las casas no se daban cuenta hasta el día siguiente de los robos. No vamos a decir también que en estos casos no se trata de inmigrantes, lo que no quiere decir que entre nosotros no haya igualmente sujetos dignos de convertirse en carne de prisión, pero no a estos niveles tan tecnificados.
Curiosamente dos de ellos fueron detenidos cuando regresaban de madrugada a sus respectivas viviendas, una vez terminado "el trabajo". Lo cual demuestra, por otra parte, que la policía estaba sobre los talones de los mismos.
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