EL DÍA, S/C de Tenerife
Al acercarse la Semana Santa, la gastronomía muestra su faceta más tradicional. La prohibición de comer carne los viernes, así como el ayuno y la abstinencia, preceptos para los católicos, provoca que verduras, guisos y pescados se conviertan en los protagonistas de la cocina y, además, que dulces de intensa tradición alcancen su culmen en estas fechas. Es el caso de las torrijas.
Este extraordinario postre, elaborado a base de pan, huevos, azúcar, aceite, miel y canela, es, sin duda, el líder indiscutible en las pastelerías de cualquier rincón.
Se desconoce cuál es el momento exacto en el que las torrijas comienzan su andadura. Se cree que datan de la Edad Media y que, a partir de entonces, la receta se propaga con rapidez. Su cuna la encontramos en los conventos, donde era el remedio perfecto para aprovechar el pan sobrante. Después comenzaron a prepararse en las casas.
Se dice que las torrijas, al igual que la Semana Santa, representan la vida y muerte de Jesús. Según el rito católico, el pan es el cuerpo de Cristo, que muere en este tiempo, del mismo modo que la base de las torrijas es pan muerto. La leche, los huevos y la fritura se entienden como los baños necesarios para que el cuerpo resucite y dicha fritura refleja el sufrimiento del Señor. Se produce la resurrección del pan muerto y de ahí la consideración de postre divino.
Como bien recoge el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la torrija (de torrar) es aquella rebanada de pan empapada en vino o leche y rebozada con huevo, frita y endulzada.
Aquí tiene una receta al uso:
Ingredientes:
Barra de pan
Un vaso de vino dulce
Un vaso de vino blanco
Huevos batidos
Aceite de oliva para freír
Miel
Canela en polvo
Agua
Preparación:
Se mezcla el vino dulce, el vino blanco y la canela. Se mojan las rebanadas de pan en la mezcla, sin dejar que empapen mucho. Se calienta el aceite en la sartén y al mismo tiempo se pasan por el huevo batido y se van friendo. En un recipiente se pone miel con un poco de agua y se pone al fuego hasta que hierve y la miel hile. Se pasan las tostadas por la miel y se deja enfriar, aprovechando la miel sobrante para endulzar por encima.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD