EL DÍA, S/C de Tenerife
En Tenerife hay familias que debido a sus circunstancias personales, familiares y sociales presentan dificultad para educar y atender a sus hijos de una forma adecuada, por ello, y con el objetivo de proporcionales ayuda, el Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) del Cabildo tinerfeño ha puesto en marcha programas de acogimiento residencial.
En base a éste los menores de estas familias son acogidos en centros y hogares de forma provisional mientras se interviene en la unidad familiar de cara a minimizar los factores de desprotección y con el objetivo de dotar a las familias de estrategias y habilidades adecuadas para hacer frente a la educación de sus hijos. No obstante, según se señala desde el IASS, puede ocurrir que, en algún caso, las familias no lleguen a realizar una mejoría en sus competencias parentales lo que provoca la imposibilidad del retorno del menor al domicilio familiar y, por tanto y dependiendo de la edad, se propone la adopción.
La trabajadora social de la Unidad de Infancia y Familia del IASS y responsable del programa de Acogimiento Residencial, Sandra Medina, supervisa los centros y hogares de protección de la Isla, a la vez que coordina los proyectos de Menores Fugados de Centros de Protección, de Inserción Laboral para los menores acogidos en Centros de Hogar y el de Familias Colaboradoras.
Medina explicó que este último proyecto surgió de la necesidad de unificar la labor de los voluntarios que históricamente han colaborado y trabajado en los centros de protección, con el fin de tener criterios comunes y establecer un proyecto unificado con todos los hogares. La trabajadora social apuntó además que el proyecto Familias Colaboradoras está formado a su vez por dos subproyectos: Familias Amigo y Familias Solidarias.
En cuanto al primero, Sandra Medina mencionó que en éste colaboran familias o personas voluntarias interesadas en participar en los centros realizando alguna actividad, normalmente de ocio. "La familia amigo establece una relación con el centro y colabora con éste apoyando al equipo educativo en su labor diaria", subrayó Medina, quien señaló que de esta forma se pretende que no se mantenga relación estrecha con ningún menor en concreto.
"Una familia amigo puede sacar una semana a un menor y a la siguiente a otro o acompañar al educador en las salidas con los niños al cine", insistió.
En cuanto al proyecto de Familias Solidarias, Sandra Medina dijo que las familias solidarias son aquellas que conocen o no a un menor o grupo de hermanos y quieren colaborar manteniendo una relación más estrecha con ellos. "En este sentido y teniendo en cuenta que se prevé que se pueda establecer vínculos entre la familia y el menor, desde la Unidad de Infancia y Familia se realiza una valoración sociofamiliar y un seguimiento posterior de cara a garantizar que la familia dispone de las condiciones adecuadas para formar parte del proyecto", puntualizó la responsable del mismo. Sin embargo, quiso dejar claro que éstas no son familias sustitutivas de la biológica, sino que realizan una labor de apoyo y acompañamiento al menor.
Menores de 12 años
Entre el 50 y el 60 por ciento de los menores beneficiarios rondan los 12 años de edad. "Las familias se sorprenden de lo positivo de sacar a menores de estas edades, de lo rápido que el menor se integra en la dinámica familiar y de lo mucho que los propios menores les aportan a ellos", subraya.
Asimismo, apuntó que otro grupo de menores que se beneficiaría mucho de este tipo de contacto con familias solidarias es el de las madres adolescentes y los menores con algún tipo de discapacidad. "Es relevante que las adolescentes dispongan de modelos adecuados de crianza con respecto a sus hijos que permita no continuar desarrollando el mismo patrón inadecuado que llevaron a cabo sus propios padres", apuntó la experta, para quien esta experiencia podría aportarles modelos apropiados, así como apoyo en este periodo tan delicado para una adolescente.
Argumentó que la vivencia en su entorno familiar provoca que estos niños tengan una idea distorsionada de lo que significa un entorno familiar estable. En este sentido, subrayó, Familias Colaboradoras, quiere ofrecer a los menores que se encuentran acogidos la experiencia de compartir momentos de ocio y lúdicos con familias voluntarias.
"Estas experiencias -indicó Sandra Medina- son valoradas como muy positivas, ya que les proporciona vivencias nuevas en un entorno familiar normalizado, que nos permite trabajar con mayores garantías desde la unidad su realidad familiar".
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