LA ESCUELA Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la ULPGC, que bien debiera denominarse Escuela de Ingenieros Industriales de Canarias -frase de mi amigo Luis Álvarez Álvarez y que comparto-, en su adaptación al nuevo marco docente que regulará el Espacio Europeo de Educación (EEES), proyecta un plan docente de horas lectivas, en régimen de prácticas, que proporcione créditos de libre configuración a los alumnos y que contempla, entre sus principales objetivos, enraizarse, directamente, en el tejido empresarial, tecnológico y de servicios de la región, haciendo partícipes a los empresarios en la formación de los titulados.
Este marco, denominado también "Proceso de Bolonia" y del cual ya se ha hablado bastante, es un reto -y por ello difícil por su intrínseca definición-, y para que se desarrolle adecuadamente necesita generar la mayor cantidad de sinergias posibles entre el conocimiento, los recursos, el capital y la sociedad, creando un caldo de cultivo idóneo donde nuestros estudiantes, principalmente los del ámbito tecnológico, encuentren espacios adecuados para poder desarrollar, en la práctica, los conocimientos teóricos adquiridos en la carrera.
Sin entrar a comentar cuáles son los aspectos positivos y los negativos (que también existen) en la convergencia que supone este proceso de homologación docente europeo, lo que parece claro en el desarrollo de estas primeras experiencias es la importancia capital de la sociedad, las empresas, organismos, colegios profesionales, instituciones externas a las propias universidades? ya que jugará un papel fundamental en la obtención de las titulaciones superiores, con una mayor componente en la formación práctica que la acontecida hasta la fecha.
Poner en unión encadenada de forma productiva y eficiente a los mismos forma parte del quehacer de instituciones situadas entre la oferta y la demanda del mercado laboral, capaces de detectar oportunidades para la formación individual y tutelada en materia de tecnología de recién titulados sin entorpecer, al tener finalidad distinta, la labor de las empresas de empleo que proveen recursos humanos.
Con más o menos acierto, experiencias anteriores a la puesta en marcha del plan formativo, al que nos invita a participar de lleno nuestra Escuela en la formación práctica tutelada de los alumnos fuera de sus instalaciones, nos ha brindado la oportunidad, tras casi 15 años de labor ininterrumpida, para acercar a las nuevas promociones de recién titulados al conocimiento de los procedimientos técnico-administrativos y de su gestión en ayuntamientos, cabildos y Gobierno de Canarias.
330 ingenieros industriales de las diferentes especialidades de la carrera han sido becados por la Fundación Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) desde 1992, realizando prácticas de formación, principalmente en servicios de las administraciones canarias y en empresas, donde la capacitación y el aprendizaje real se manifiestan a través de colaboraciones en la redacción de proyectos de ámbito industrial, de tipo tecnológico y de investigación, en la mejora de procesos de gestión informática, en materia de tecnología eléctrica, en la producción y tratamiento industrial del agua, etc.
Nos avalan, por tanto, 15 años de experiencia y el reconocimiento de AENOR como empresa ISO9001:2000 para la prestación de estos servicios que, sin duda, tienen por finalidad mejorar la preparación real y ampliar los conocimientos prácticos de las nuevas promociones de ingenieros industriales canarios.
Durante la década de los 90 se produjo una real descapitalización de cuadros técnicos superiores formados en las grandes empresas (sectores de la energía, agua, construcción, etc.) y muchos de los puestos de trabajo de carácter técnico-directivo fueron ocupándose con titulaciones de grado intermedio, lo que, unido a la ejecución de planes para la reducción de personal directivo (prejubilaciones anticipadas, etc.), originó una inquietante situación en las expectativas de rápida colocación en el mercado laboral.
Afortunadamente, hoy esta tendencia está cambiando de signo y observamos nuevamente cómo las principales empresas industriales de la región apuestan por contar, entre sus valores fundamentales, con jóvenes ingenieros industriales ocupando ya puestos de responsabilidad.
Por ello, desde la Fundación ITC apostamos, mediante el plan elaborado por la dirección de nuestra Escuela de Ingenieros Industriales de Canarias, por fomentar desde ahora mismo la creación de instrumentos y mecanismos adecuados mediante todas aquellas fórmulas (convenios, subvenciones, etc.) en que las empresas capitalicen la labor de tutoría práctica de los recién titulados y de los estudiantes de los últimos cursos de la carrera en la convergencia que supone la plena integración docente en el marco de la Unión Europea.
Ingeniero industrial
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