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Cartas al Director

12/abr/07 01:52
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El Estado, cómplice de los accidentes de tráfico

Después del fracaso de la campaña del carnet por puntos durante esta Semana Santa, conviene reconsiderar algunos mitos sobre el tráfico. Las dos principales falacias científicas de los expertos en tráfico y la Dirección General son: 1º que hay una velocidad segura, y 2º, que hay conductores que no cometen equivocaciones al volante.

La leyes de la física nos dicen que: a mayor velocidad conduciendo, menor tiempo de reacción ante cualquier contratiempo para evitar una colisión; sea el estado del conductor sereno o borracho, con suelo mojado o seco, con sueño o bajo los efectos de medicamento, en carreteras viejas o autopistas, en días lluviosos, con niebla o soleados, con coche nuevo o viejo, cansado o bajo los efectos de la droga, etc. Siempre será menor el daño cuanto menor sea la velocidad del coche.

Los limitadores de velocidad o que los coches salgan de fábrica con motores que no puedan superar los 120 km/h son la única garantía 100% segura para que no haya más muertes por exceso de velocidad. Cualquier otra medida está sujeta al estado de percepción de cada conductor. Pretende la D.G.T. el milagro de que los 24 millones de conductores de nuestro país no cometan equivocaciones al volante, sabiendo que, de ellos, 8 millones sufren cada año algún tipo de percance o accidente; se hace fácil entender por qué cada año asistimos al holocausto de las carreteras.

En pruebas realizadas por la DGT, el conductor medio comete una infracción cada dos minutos, el especialista cada cinco. Por muy experimentado que sea un conductor, ¿existe algún ser humano que no se equivoque nunca al volante, algún conductor que nunca tenga prisa, que nunca le agobie un problema y desvíe su atención al volante? Todos ellos son potenciales víctimas de accidentes

Ante tal evidencia, ¿por qué se fabrican coches que corren a más de 130 si el límite son 120? Muy fácil: por los intereses creados. Es un obviedad, sería la ruina de todos los fabricantes de los prototipos deportivos; la ruina de los fabricantes de motos de gran cilindrada; la crisis de la industria del petróleo como consecuencia de la disminución del consumo debido al menor consumo a bajas velocidades y el concepto de "proximidad" a la hora de elegir destinos.

La Administración recauda una fortuna con las multas por exceso de velocidad, y un largo etc. En contra de aplicar esta lógica, los motores de los vehículos que se venden tienen cada día más potencia.

La Dirección General de Tráfico sólo funciona como organismo regulador de las matanzas de tráfico, a fin de no perjudicar a la industria del automóvil y afines. El ejemplo más reciente lo tenemos en la implantación de los radares fijos en todo el territorio nacional para controlar los limites de velocidad. Al mismo tiempo se venden y publicitan por las más importantes cadenas de radio, la venta de avisadores GPS que informan de la localización de los radares fijos, a fin de que puedas infligir las normas de tráfico fuera del control de estos radares fijos ¡Qué negocio!, ¿verdad? Y por partida triple: primero con el dinero publico compran radares, segundo las tiendas venden avisadores GPS mínimo a 30.000 pesetas la unidad, y tercero, la policía puede continuar poniendo multas por exceso de velocidad (731 millones de euros cada año).

Poderoso caballero es don dinero: los muertos y lesionados sólo son un "daño colateral" que no aparece en el balance de beneficios de las grandes multinacionales.

Antonio Cánaves Martín

Mi barrio

Mi barrio está en las afueras de Santa Cruz, y como todos, tiene "containers" de distintos colores que depositar los residuos o basuras, donde se desecha de todo lo necesario que compramos. Este prólogo es para situar el comentario que voy a hacer, ya que me hizo mucha gracia y admiré el civismo y la astucia del señor que va a tirar la basura con sus tres hijos, una niña de unos siete años y dos varoncitos de unos 5 y el pequeño, que es muy majo, aún lleva el paquete de pañales y está aprendiendo a caminar, da unos pasos y se queda sentado... Bien, pues el padre lleva varias bolsas y dice, por ejemplo: "Esta bolsa tiene botellas, ¿dónde se tira el cristal?", "aquí, aquí, aquí", dicen los dos mayores, y el chiquito, que aún no sabe, es gracioso porque va detrás de sus hermanos hasta el "container" que ellos indican.

Y esta anécdota que cuento es porque me parece muy digna de tener en cuenta, por todas las personas que tengan niños en sus casas, para que sus padres, tíos o la asistenta les acompañen a tirar las bolsas. Para los niños es un juego, un juego que el día de mañana redundará en que hagan lo mismo con sus hijos, etc.

Mi barrio es pequeño, pero los edificio son altos, tiene tres calles principales, la del centro, la de la derecha y la de la izquierda, son casi paralelas, tiene una plaza amplia y una iglesia; la última vez que fui a misa, el sábado a las 19:30, al final de la plática dijo el párroco, "el que no está con Jesucristo está en la nada". Y yo recordé un verso de un poema de la saga los Pinto: "Nada= nombre plano de la soledad".

Malela

Un sacerdote ejemplar

El pasado día 11 leí una carta de D. Francisco J. Díaz Herrera donde nos pone de relieve la vida de santidad llevada por un sacerdote palmero llamado D. Miguel Pérez Álvarez. Quiero escribir estas líneas para ratificar todo lo que este señor ha dicho, ya que yo fue en su momento un beneficiado de las acciones caritativas de este ejemplar sacerdote.

Si en la iglesia hay santos desconocidos -por ello la festividad de Todos los Santos- este sacerdote es uno de ellos; es más, animaría a que todos los que lo conocieron, que actualmente se reúnen y que, según mis noticias, pretenden iniciar un proceso de santidad, lo hagan cuanto antes; no se pueden dormir, ya que esta sociedad que cada día va perdiendo los valores cristianos necesita un ejemplo de vida actual, donde se ve reflejado el mandamiento nuevo de Jesús: "Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo". Si todos ponemos manos a la obra, seguro que se llegará, por lo menos, a propagar la vida de este santo sacerdote de nuestro tiempo y su labor incansable por sus semejantes y por la propagación del Evangelio y la oración.

Desde aquí quiero decirles a los que son bandera de esta iniciativa que propaguen sin descanso todas las iniciativas de un proceso de santidad y que publiquen los pasos que se siguen. Verán que saldarán más de lo que se esperan.

J.J.C.D.

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