JORNADA, Tanzania
Tras tres días de ascensión, Juan Diego Amador, Mario Torres y Juanjo Barrera han logrado ascender a su primer objetivo: el Monte Meru (4.675 metros), camino del objetivo que marca esta expedición, que es la conquista del Kilimanjaro, a cuya tarea se dedicarán a partir de hoy. Será la sexta meta de este desafío de Siete Cumbres en distintos lugares del Mundo. Ésta es su crónica:
"Comenzamos nuestra primera jornada con un abundante desayuno, tostadas, huevos, judías, tocino, etc; es decir muy a la inglesa. A primera hora preparamos todo lo necesario para permanecer tres días en la montaña y salimos en una destartalada furgoneta. Tras dos horas por carreteras rurales y polvorientas llegamos al Parque Nacional de Arusha, donde después de pagar las tasas de entrada y ascensión emprendimos la marcha por una de las montañas más exóticas que jamás hemos visitado.
La primera parte del recorrido atraviesa una sabana habitada por manadas de ñúes, búfalos, jabalíes y pequeños antílopes. Durante las primeras horas de ascensión y hasta que nos adentramos en el bosque soportamos temperaturas cercanas a los 40ºC, acompañadas de una elevada humedad, lo cual nos obligaba a reponer líquidos frecuentemente debido a la intensa deshidratación.
Antes de llegar a Tanzania habíamos leído que los habitantes de estas montañas aconsejan ascender de forma "pole-pole", es decir lento-lento y, a decir verdad, nos resultaba un poco ridículo, pero el Monte Meru nos ha demostrado que efectivamente estas montañas de latitudes ecuatoriales, con unas condiciones climáticas tan cálidas, no pueden ser ascendidas de otra manera.
A medida que ganábamos altura la sabana se hacía más frondosa, dando paso a un bosque tropical que nos evocó a nuestra preciada laurisilva. Sumidos en nuestros pensamientos, de repente, tras un serpenteo del sendero, nuestro guía nos hizo una silenciosa seña: una jirafa se adivinaba entre la maleza a escasos 50 metros de distancia.
Tras cuatro horas de ascenso llegamos al refugio de Miriakamba a 2.500 metros de altura, donde pernoctamos. Al día siguiente continuamos por unos parajes verdaderamente espectaculares, donde la bóveda arbórea dejaba pasar unos intensos contrastes de luz. De los árboles cuelgan líquenes y lianas de grandes dimensiones típicos de los bosques húmedos. Y aunque en el interior del bosque no pudimos ver grandes mamíferos, sin embargo sí observamos multitud de aves. A última hora de la tarde llegamos al refugio de Saddle, que se encuentra situado a 3.500 metros de altura.
El tercer día de ascensión al Monte Meru es el de llegada a cumbre. Nos levantamos a la 1:00 de la madrugada para adentrarnos en la oscuridad de la noche hacia el borde del cráter que conforma la cima.
En esta ocasión el frescor de la madrugada nos permitió ganar altura a mayor ritmo, por lo que una vez lograda la cumbre esperamos a que amaneciera. Curiosamente, el sol salió justo detrás de nuestro próximo objetivo: el Kilimanjaro o "Kibo", a donde nos dirigiremos mañana (por hoy jueves). Una vez concluida nuestra aclimatación nos disponemos a descansar con la ilusión de seguir disfrutando de estos parajes".
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