EL FINAL de temporada se presume extraño. Los tres primeros estarán ascendidos con bastante antelación y quedará un grupo de equipos jugando sin objetivos durante al menos un mes y medio. Ojalá el Tenerife sea uno de ellos, por lo que significaría, que está salvado bien pronto.
En esa situación, lo conveniente es plantearse sacarle otros beneficios al tramo de indiferencia competicional. Por ejemplo, darle partidos a determinados jugadores que son parte del futuro de este club y que no han tenido continuidad hasta ahora. El perfil futbolista que sirve de ejemplo de esta situación es Julio Hormiga. El chico fue titular en el partidillo de ayer. Ojalá Casuco se atreva a ponerlo en Jerez, porque hasta la estructura táctica actual del equipo es buena para él. Julio puede lucirse jugando de volante por la derecha, con una parcela de campo determinada, con espacio para evolucionar ofensivamente y sin riesgo de perder el control de lo que sucede a su espalda, porque Manolo Martínez le cubre. Éste es su momento.
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