CUANDO EL GOBIERNO de Rodríguez Zapatero llevó a cabo la "reorganización" del ente público Radiotelevisión Española, que fue, como dicen en el campo, una mejoría para empeorar, publiqué en esta columna un comentario titulado "Dictadura en TVE". Y no es que antes, durante mucho tiempo, no se hayan empleado en Televisión Española prácticas informativas a imagen y semejanza de los usos del Kremlin, pero se les daba apariencia de normales. Ha sido el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero el que se ha quitado el antifaz y, a cara descubierta, después de meter y sacar de escena a la muy hipócrita o cobarde señora Caffarell, para engañar al pueblo español, ha puesto en práctica una censura más severa que la de las peores fases del franquismo. Terminada la guerra y normalizada la situación, el Gobierno de Franco no dijo nunca descaradamente, aunque con disimulo lo hiciera, "No quiero que fulanito salga en la TV porque insulta y habla mal de algunas personas". Sin embargo, después de la TVE "reorganizada",su director, Luis Fernández, dijo, en un comunicado, leído ante las cámaras, que "quedaba prohibido emitir una entrevista realizada al periodista José María García por Jesús Quintero porque García no dijo sino insultos y críticas negativas a personas. Ese programa de Jesús Quintero, posiblemente el mejor de todos los que emite TVE, fue cortado en esa emisión y volvió a salir a antena a la semana siguiente, cambiado del miércoles para el martes, pero el presentador, al recordar lo ocurrido, afirmó que obedeció una orden de la dirección, que no calificó, pero añadió que no pensaba dimitir porque se limitaría a cumplir el contrato firmado y dio a entender que sería la Dirección de TVE la que tendría que decidir en el caso, ya que él se había limitado a cumplir la orden de Luis Fernández y no había cometido, por tanto, ninguna falta o incumplimiento de su obligación.
Cuando, a la semana siguiente, los muchísimos telespectadores esperábamos la emisión del programa de Quintero, éste no salió a antena sin que hubiera aviso previo. Pero, como esa noche, se jugó un partido internacional de fútbol entre Islandia y España, que retransmitió TVE1, sospechamos que esa había sido la causa. Pero han pasado, hasta estos momentos, cuatro semanas más en que el programa de Quintero no ha vuelto a emitirse, sin que TVE haya publicado causa alguna de la suspensión, un servidor cree que ese silencio cobarde, si se trata de la suspensión definitiva del original y magnífico programa, es un sonado y desgraciado paso atrás que está dando tras su "reorganización" TVE, con la introducción desconsiderada y por sorpresa de espacios publicitarios larguísimos en medio de la exhibición de una película y de otros programas, que llegan a desesperar al desafortunado telespectador, tal cual las televisiones tercermundistas que he visto en países de América del Sur. Una vergüenza.
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