SANTA CRUZ DE TENERIFE necesita políticos que la defiendan de los continuos embates que recibe; personas como su actual alcalde, que, aunque se puedan hacer críticas legítimas a su mandato, está en la línea de quienes garantizan el tinerfeñismo de la gestión . Porque lo que no sería admisible para la ciudad es que algún siervo de Las Palmas se hiciera con sus riendas para gobernarla a gusto de sus jefes de allá y que, por ejemplo, paralizara las obras de mejora de Santa Cruz, tal y como ha anunciado ya uno de esos obedientes. No nos hemos equivocado, ni nos equivocamos cuando afirmamos que Las Palmas quiere apoderarse de Santa Cruz y de La Laguna, y del Cabildo. El objetivo es derrotar a Tenerife desde dentro. Eso sería un completo desastre para la capital, que ya viene sufriendo cierto declive en el concierto regional desde que su puerto empezó a vaciarse de buques, que pasaban de largo para irse al de Las Palmas. De esto hace años. Cuando empezó el fenómeno, algunos alegaban que este tráfico que no se veía en los muelles más cercanos a la plaza de España en realidad estaba en otras dársenas dentro del puerto; después se dio como explicación que las aguadas en La Luz eran gratis y aquí se cobraban. Sea lo que fuere, el desvío de barcos hacia allá se produjo ante la pasividad de la clase dirigente de Tenerife, empresarial y política, que no entendió las razones de la crisis. También se dijo en su tiempo que la matriculación de vehículos crecía más en Las Palmas, aunque alguien dio como explicación que allí se engordaba la estadística con las motos de gran cilindrada. Y esto último es cierto.
Otra torpeza, distinta, que se cometió en su momento fue, a la hora de decidir cómo se distribuían las infraestructuras de Televisión Española en Canarias -tan influyente en la región, en la Península, en Europa y en el mundo-, conformarse con el repetidor de Izaña -popularmente conocido entonces como "el poste"- y dejar que los canariones se llevaran los primeros estudios, que allí se han quedado completos tras arrasar recientemente con lo poco que había aquí. Incluso se han llevado el dominio de la TvC. En resumen, en Tenerife hemos sido permisivos e ingenuos; por contra, enfrente han sido astutos y más espabilados. Ahora, en la actualidad, dos o tres, no más, políticos que se han creído unos genios de la política encima han permitido que continúen los saqueos de Las Palmas sobre Tenerife. Pues bien, llegó el momento de acabar con tales atropellos y con la actitud que los hacen posibles. Es hora de poner coto a la ambición canariona o seguirán sufriendo las consecuencias de esta lacra las futuras generaciones de tinerfeños, nuestros hijos y nietos, que no nos lo perdonarían. Y para evitar que se consume el desastre que puede ocurrir, que sería que el Parlamento canario -o el nacional, el Congreso, junto con la fechoría de las tres mentiras del Estatuto que perjudican a Tenerife y que se presiente van a consentirse- designase a Las Palmas capital única del Archipiélago, Tenerife debe reaccionar; tiene que salir a la calle a votar en masa el 27 de mayo y echar de sus poltronas a los que han permitido este estado de cosas y poner en su lugar a gente, como mínimo, decente; y si encima son personas inteligentes, mejor que mejor. Recordamos a los lectores que, desde hace tiempo, se fragua una operación de ambiciones personales que, de realizarse, acabaría con la economía de Tenerife y con el dinero de los tinerfeños porque se invertirá en obras públicas, sociales y culturales de Las Palmas. Si esta nueva felonía se permite -sería la penúltima, para que Tenerife no tenga fuerzas para reaccionar, antes de llevarse la capital única-, EL DÍA no dudará en denunciar la trapacería política y a los que la quieren cometer, que son de aquí y de allá. Mientras, como es lógico, callaremos.
Por todo ello, que los electores recuerden en las próximas elecciones quiénes, desde los Parlamentos regional y nacional, no han levantado siquiera la voz contra los robos que sufre la Isla y han guardado un silencio cómplice.
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