Al otro lado de la estadística se sitúan los municipios con menos participación de Canarias, las localidades donde, a duras penas, vota la mitad de los integrantes del censo. Es la banda del 50%, formada por las localidades donde las minorías propician mayorías absolutas. En 2003, el pueblo de las Islas con menor índice de participación, y el único que no alcanzó ni el 50%, fue Garafía, en La Palma, con un pírrico 47,92% de los 2.450 votantes activos. Los siguientes en la lista negra son dos municipios del Sur de Tenerife: Arona, con el 50,66% de un censo de 31.824 vecinos, y Adeje, con el 50,91% de 15.172 votantes. Enseguida aparece la capital tinerfeña, con apenas un 51,32% de participación sobre 182.690 chicharreros. La lista de localidades tinerfeñas donde apenas vota la mitad de los vecinos es larga: Barlovento (53,1%), La Laguna (55,17%), Mazo (55,19%), Agulo (55,8%), Granadilla (55,87%), Vallehermoso (56,62%), Tazacorte (56,82%), San Andrés y Sauces (58,25%) y Valle Gran Rey (59,45%). En Las Palmas de Gran Canaria los líderes en absentismo electoral están en Lanzarote y Fuerteventura: Yaiza (53,02%), Pájara (55,08%), Tías (55,16%) y San Bartolomé (56,04%).