CLAUDIO ANDRADA, S/C de Tenerife
Emilio Racionero Menasalvas (Madrid, 1938), colaborador semanal (sábados) de EL DÍA , tiene a bien compartir con los lectores que nació el día en que caían las bombas de los nacionales sobre el Madrid republicano. De padres manchegos, sostiene que tal vez por su transitar por este mundo y por sus profundas convicciones socialistas no se siente de ningún sitio concreto. "Canario antes que madrileño, en cualquier caso -llegó a las Islas en 1961-, pero, sobre todo, español". Electricista de profesión es jubilado de la refinería como jefe de mantenimiento eléctrico y donde fue sindicalista. Además, resultó elegido concejal por el PSOE, aunque a los dos años de la legislatura lo obligaron a abandonar el partido, una espina serena que asoma cuando habla de sus ex compañeros de partido, ya sin acritud alguna aunque con preocupación por la marcha de la política nacional.
-Parece creer usted en la máxima "mi patria, el mundo, y mi familia, la humanidad".
-Pues sí. Nací en Madrid, de padres manchegos, y vivo en Tenerife. Es una evidencia. En cualquier caso, español.
-De todas formas, esa españolidad no estaba muy bien vista en otra época por la izquierda, ¿no?
-El sentimiento de españolidad se recuperó con Felipe González para todos, aunque parece que ahora con el Gobierno de Zapatero, por un lado, y el Partido Popular, por el otro, vuelve a chirriar el término.
-¿Decepciona mucho a un socialista tener que usar la frase de "cuerpo a tierra, que vienen los míos"?
-Pues sí, porque desde mi particular modo de entender parece que mis ex compañeros no hacen tampoco todo lo que debieran para no tener esta sensación de que, como decía Pallero, estemos ante la visión de una media España frente a la otra media.
-¿Y quién empezó primero, entonces? ¿O son tanto el PSOE como el PP culpables?
-Lo que lamento es que parte importante del sumidero lo ha abierto el Gobierno de Zapatero.
-¿Y en la prensa?
-Lo mismo. Se mezcla y se presenta como noticia lo que es mera opinión. Los hechos noticiables se presentan con carga de opinión.
-¿Desde cuándo comenzó a escribir su columna, "En Pocas Palabras"?
-Pues hace ya muchos años: primero en Jornada. Pero desde la época de Ernesto Salcedo ya colaboraba con algún que otro escrito.
-¿Le ha traído problemas su columna?
-Pues alguno que otro. Al principio, cuando era concejal socialista en Santa Cruz de Tenerife, un compañero de partido me comentó que escribiera algo sobre Marvecan, un intento del ayuntamiento de crear una marina en aquellos años en la dársena comercial. Y cuando ya tenía hecho el texto y lo traía a EL DÍA me encontré a otro y me dijo que lo retirara, que no lo publicara, a lo que respondí que yo no era así y que lo publicaría. Me aseguró que me atendría a las consecuencias y así fue: me expulsaron del PSOE.
-¿Le guarda la espinita al PSOE?
-No, más bien recuperé mi libertad cuando me expulsaron. Pero sí guardo que me dijeron que quería irme a ATI, y no he sido yo el que ha formado incluso gobierno con ellos, en la época de Jerónimo Saavedra.
-¿Puede pensar el lector que es cómoda la atalaya de "En Pocas Palabras"?
-Bueno, realmente la labor de expresar opinión es la de criticar lo que hacen los gobiernos. Es su razón de ser. Y, además, es muy saludable. Puede parecer cómoda, pero cuando te metes con alguien?
-¿La amistad ha sido impedimento para la crítica?
-No. Alguna vez he hablado de algún amigo, pero ha sido para ensalzarlo. De todas formas, mi columna no va por la jaculatoria o el ensalzamiento, sino más bien por el garrote (se ríe).
-¿Si es cierto que todos somos políticos, a quién se acerca más?
-Tenemos que ser políticos, porque la política rige nuestras vidas. Pero ¿qué política? Ahí está la clave.
-¿Está bien defendida Tenerife en las instancias políticas?
-Yo creo que no. Pero parto de una base: no creo, mejor, no me gusta el mercadeo político, pero está ahí. Pero tampoco podemos decir que no nos gustan nuestros políticos, porque los ponemos nosotros. La lástima es que sólo podemos resolverlo cada cuatro años. Como las listas son cerradas, tu nivel de decisión para criticar cosas se limita a cada cuatro años.
-¿Propugna entonces las listas abiertas?
-Lo demando. Al final se ha demostrado que la política la hacemos los humanos y fallamos más que una escopeta de feria.
-¿Le gustan los deportes?
-Sí. He practicado tenis y en general me gustan todos, aunque el fútbol parece que ha olvidado lo que era y no pasa de ser una estructura de negocio económico cuando no de poder.
-¿Más de papas y costillas o de una cocina más elaborada?
-Pues la verdad es que mi mujer guisa muy bien. Y cuando se pone a elaborar, elabora. Soy de la cocina de mi mujer.
-¿Por dónde pasea?
-Por la Rambla del General Franco.
-De no vivir en Tenerife, ¿en qué lugar del mundo?
-En Australia, concretamente en Camberra, donde vive mi hija. Es una ciudad para disfrutarla viviendo.
-O sea, un lugar para no hacer el "camberro, ¿no?
-(Se ríe de nuevo)? Exacto, un lugar para vivir con tranquilidad.
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