HABÍA LEÍDO y oído hablar mucho de "festivales de Cine" de todas las clases: de música de terror, de psicoanálisis, de la Naturaleza, del Mundo marino o submarino, de la Flora o la Fauna de la Macaronesia y de las cosas más raras que puedan imaginarse, pero nunca he oído ni leído ni, por supuesto, presenciado un "Festival de Cine Pobre", por lo menos sabiéndolo o constándome que se trata de un cine, digamos, pedigüeño, pordiosero. Lo primero que le viene a uno al meollo es que el "cine pobre", lo que se dice "pobre", no es posible en estos tiempos, porque un pobre o grupo de pobres, generalmente no tiene ni para comprar una cámara ni unas películas "superocho", que son las últimas que adquirí, antes de arrimar mis cámaras de cine propiamente dicho y pasarme al "vídeo", que es más fácil de manejar, no hay que revelar el "rollo" y no hay que ingeniárselas para captar el sonido a la vez que las imágenes, que muchos kilómetros recorrí con un magnetófono especial que compré y que tenía que llevar colgado a la espalda. Total, una práctica a la que hay que echarle más paciencia que la de Job. Sin embargo, además de las películas de algunos amigos, también me gocé, como decían hasta hace poco en El Toscal, algunas películas no de Cine Pobre, sino paupérrimo.
Se me hizo algo de luz en los sesos cuando me percaté que el "V Festival de Cine Pobre", se celebra en Cuba, concretamente en la ciudad oriental de Gibara, que no tuve el gusto de conocer, la única vez que he estado en la Perla del Caribe. Durará el tal Festival, al que me alegra no poder asistir, entre los días 16 y 22 de este mes y en el mismo tomarán parte filmes de más de treinta países, entre ellos España y Cuba, donde debe haber películas de esas a toneladas, posiblemente algunas de varios amigos míos, porque yo no me atrevo a enviarlas por si Fidel Castro manda a Tenerife a algún terrorista amigo para cometer un atentado, dirigido a mi humilde persona, para que yo no vuelva a hacer más películas.
El Festival tiene un presidente, como el de Música de Canarias, que responde por don Humberto Solás, especialista en películas malas, que ya es sufrir, y quien afirma que el evento se ha concebido para "promover" alternativas de bajo costo", como recientemente han hecho las compañías aéreas para que viaje más gente, pero sospecha el público cubano que ni por esas va a asistir la gente a las funciones para aguantarse los supuestos petardos. De Hollywood, ni una, aunque de allí hemos visto muchas películas, horrorosas pero no pobres. Sin embargo, se espera la participación de películas de Venezuela, España, Argentina, Francia, Alemania y Canadá, donde también se filman películas pobres y malas y se concederán premios, entre ellos el "Gran Premio al mejor documental, que, lógicamente debería ser el "peor documental", porque de lo que se trata es de exhibir lo malo y sin perras, no se puede hacer nada bueno. Pero se me ocurre, rememorando la recordada y desaparecida revista "La Codorniz", que en este festival los trofeos que se deberían otorgar son los "Pepes de Barro" que aquella publicación concedía como los opuestos. Los "Oscar de Oro".
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