D. BARBUZANO, La Laguna
El Obispado de Tenerife construirá en Venezuela un centro geriátrico con capacidad para 136 de los mayores que viven en dicho país, concretamente en la zona de Los Teques, municipio de Guaicaipuro, estado de Miranda, donde prestará sus servicios.
Este proyecto es posible gracias, en primer lugar, a la generosidad de un grupo de canarios que han formado una agrupación, al frente de la que está el palmero Graciano Martín, que han aportado un solar de 34.731 metros cuadrados, ampliable unos 10.000 metros cuadrados más. Esta superficie se sitúa en la parte alta de un cerro con fuertes pendientes en ambos lados, excepto en su parte alta, que tiene una planicie de unos 4.500 metros cuadrados, en donde se construirá el centro.
El proyecto del centro geriátrico ha sido redactado por Aurelio Hernández Martínez, arquitecto de la Oficina Técnica del Obispado de Tenerife, y será presentado hoy en Venezuela por el vicario episcopal de Asuntos Económicos y deán de la Catedral de La Laguna, Julián de Armas. Además, dará a conocer los estatutos de la Fundación Virgen de Candelaria, que se creará en Tenerife y que presidirá el propio Julián de Armas.
El proyecto, que será dado a conocer hoy, es consecuencia del compromiso adquirido por el Obispado de Tenerife ante la Fundación Geriátrica Virgen de Candelaria.
Las parcelas colindantes al futuro centro están conformadas con residencias unifamiliares aisladas en grandes parcelas.
Los promotores del proyecto se mueven por un deseo común de realizar un edificio para la residencia de los mayores y todos los servicios necesarios para su atendimiento.
El centro se ejecuta en un edificio de dos plantas, organizándose alrededor de dos patios centrales, que se encontrarán abiertos en su lado noroeste, hacia las mejores vistas del valle donde se ubica la parcela.
Los patios estarán unidos por un eje longitudinal, con orientación hacia donde estarán los servicios principales del edificio.
Los servicios que se instalarán en la planta baja del referido eje serán la recepción, la dirección, el núcleo de comunicación vertical, escaleras y rampas de acceso de minusválidos, capilla, tanatorio, almacenes, servicio médico y de enfermería, peluquería, cocina, comedor de inválidos, baños de uso público, comedor de empleados y dos baños geriátricos.
En la planta alta del eje se ubicarán el gimnasio, sala de rehabilitación, vestuarios de los empleados, dos baños para los mayores, sala de televisión, baños de uso público, almacenes, ropería, cuarto de arreglo de la ropa, estar para visitas, despacho de personal de guardia, tres dormitorios de invitados con salón y comedor, baños de uso público y núcleo de comunicaciones vertical.
Conformando los patios, según decisión del arquitecto, se contará con tres módulos, uno central y dos laterales.
El pabellón central del edificio geriátrico en su planta baja albergará el comedor principal, la administración, el salón de televisión, la sala de visitas, el salón de estar y una terraza techada al aire libre con vistas al valle.
En la parte alta del pabellón se ubicarán 8 dormitorios dobles, 4 dormitorios sencillos y un cuarto de estar con vistas hacia el valle de la zona con bello paisaje.
El pabellón del este en su planta baja será dotado de 14 dormitorios dobles, una escalera y un cuarto de estar.
La planta alta acogerá 14 dormitorios dobles, una escalera y un cuarto de estar, mientras que el pabellón del oeste tendrá las mismas características que el del este, es decir, en planta baja 14 dormitorios dobles y en la alta 14 habitaciones dobles más.
El edificio tendrá, rematando los patios interiores, dos terrazas techadas en planta baja y otras dos en la zona alta.
Es de destacar que el centro geriátrico dispondrá en la parte exterior de amplios jardines y un aparcamiento para 24 vehículos, lo que facilitará el acceso a todos los que acudan al edificio.
En total, el centro aportará a la población mayor de canarios residentes en Venezuela 136 plazas.
Un apoyo justo
El vicario episcopal de Asuntos Económicos de Tenerife, Julián de Armas, es un hombre que goza de gran prestigio en la Diócesis de Tenerife por sus cualidades humanas y por su gran grado de implicación en todas aquellas acciones dirigidas, principalmente, a que los sectores más necesitados de la sociedad cuenten con una mejor calidad de vida. Ello lo ha demostrado en varios centros de acogida de Tenerife, donde su presencia es bien recibida, sobre todo por la sonrisa que aporta, a pesar de los problemas que lleva sobre sus espaldas.
Quienes lo conocen profundamente destacan su gran capacidad de trabajo y cuando está inmerso de lleno en la lucha para que la Catedral de La Laguna sea rehabilitada como se merece, en lo relativo al problema de sus cubiertas, se ha implicado, restando más tiempo a sus pocas horas libres, a que los canarios que un día emigraron a Venezuela y viven en el municipio de Guaicaipuro, dando lo mejor de sus vidas a Venezuela, tengan ahora, en el país que junto con Canarias llevan muy dentro del corazón, un lugar donde pasar el resto de sus vidas, cuando llegue el momento de la enfermedad o la soledad al carecer de familia. Un centro geriátrico que latirá con la fuerza que desde La Laguna le enviará el Obispado.
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