ESTAS DOS PALABREJAS inglesas, de tan difícil y desagradable pronunciación para los no sabidos, que dicen en mi pueblo a los que no se las echan de dominar hasta el dialecto chino de Mongolia del Norte, son también bastante desagradables en sus efectos tal cual su significado en la lengua española, que no está considerada como una mala lengua, después de que desapareció, con la demolición de la misma Calle de La Curva de Santa Cruz, en la que he escuchado la palabrería más soez y ordinaria del mundo.
No sé quién les aplicó ese puñetero nombre, con perdón, ni qué relación tienen con las palabras verdaderas, pero quieren decir "acoso laboral" y "acoso escolar" respectivamente. Personalmente, me ha tocado sufrir, aunque no mucho tiempo por ventura, más para él que para mí, porque estuve a punto de romperle la cara, el "mobbing" a causa de un tipejo analfabeto, mala uva y tonto del culo y de la cabeza al mismo tiempo, que tuve de director en la emisora de radio en la que desempeñé funciones de responsabilidad y aseguro que es bastante desagradable. En todos los demás sitios por los que he pasado, el inolvidable colegio de don Matías Llabrés, los institutos de Santa Cruz y de La Laguna, la Universidad de La Laguna, la vieja Escuela Normal de Magisterio, Artillería del Ejército y este querido periódico, al que considero parte de mí mismo, más bien me han mimado. Pero he tenido también que padecer "bullying" a un nieto mío, no por parte de profesores sino de compañeros, en un colegio de postín, que, aunque no fue mucho, me jeringó por lo que sufrió el chiquillo, que no sale a mí porque, sin dejar de ser valiente, es incapaz de matar una cucaracha.
Aplaudo la iniciativa y felicito sinceramente el "tandem" de abogados Munguía y Melián, al primero de los cuales conozco y admiro desde hace muchos años y siempre fue un muy querido amigo. Ellos han organizado y llevan a efecto, cada poco, unas "Jornadas sobre la prevención del acoso laboral y escolar" en las cuales, escuelas, estoy seguro que han avanzado mucho en esta altruista tarea. El miércoles último, día 9 de este mes, celebraron las Terceras Jornadas en la Sala de Conferencias de la Caja Rural de Tenerife, entidad a la que también felicito por su valiosa colaboración con este foro para el intercambio de experiencias y materiales. Asistió a esta reunión la consejera de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno de Canarias, Marisa Zamora, quien está llevando una gran labor al frente de este Departamento. Y quizás lo más sobresaliente, en lo noticiable, fue un estudio presentado en el que consta que el catorce por ciento de los trabajadores en Canarias sufre acoso laboral en sus puestos de trabajo. Uno, ya ha dicho en esta columna en comentarios anteriores que los antiguos inspectores de Enseñanza del tiempo de doña Susana Villavicencio llevaban a cabo en su función en los centros docentes y los inspectores de la Delegación de Trabajo en las Empresas un cuidadoso y severo trabajo de inspección que no ha sido aún superado. En este punto puede llegarse a los mejores resultados si hay responsables valiosos al frente de estos servicios.
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