HEMOS DETENIDO nuestra máquina del tiempo en el 12 de mayo de 2107, en la zona histórica llamada El Cuadrilátero Virtual de Santa Cruz, cuyas vías y plazas, en el perímetro que abarcan nuestras miradas, se encuentran levantadas y en obras, con zanjas y máquinas ultrasónicas excavadoras por doquier. Nos hallamos en época electoral y por todas partes se ven vallas interactivas parlantes desde las que los candidatos animan a la población a confiarles su voto en base a sus promesas. Nuestro equipo sociopolitólogo ha descendido de la máquina para realizar un informe sobre el terreno. La isla, según hemos podido observar utilizando nuestro periscopio ultradireccional de alcance globalizante se halla totalmente ocupada por construcciones de muy distintas características, salvo un círculo en la parte central que respeta la cúspide de lo que, al parecer, fue un antiguo volcán, y ciertos parajes vallados en los que se conservan determinadas especies vegetales que fueron características del paisaje insular hace un siglo aproximadamente, tales como plataneras, tajinastes y flamboyanes, por poner algunos ejemplos. Las construcciones costeras albergan turistas tanto terrícolas como intergalácticos que se disputan un trozo de arena artificial junto a un mar tan degradado ecológicamente como los del resto del planeta, pero que aquí se limpia, en lo que a las aguas litorales se refiere, por medio de costosos mecanismos tecnológicos. Los especialistas en sociopolitología han observado que el principal objeto de debate entre las distintas fuerzas políticas que se enfrentan en la lucha electoral es el que se refiere a las posibilidades de encarar eficazmente el incremento poblacional. Las posiciones son contrapuestas. Los partidos estatalistas e intergalácticos afirman que sería inconstitucional y que iría contra los derechos humanos y siderales crear normativas y arbitrar medidas que limitaran la capacidad de movimientos de las criaturas del Universo. Por su parte, los nacionalistas estiman que un territorio delimitado y fraccionado no puede continuar soportando el crecimiento demográfico y que, con los catorce millones y medio de habitantes con que actualmente cuenta el Archipiélago y con la cifra anual de treinta millones de turistas, ya se ha rebasado ampliamente la capacidad de acogida de las Islas. En esta situación, nuestros expertos estiman alcanzado el punto crítico para el estallido de la xenofobia más virulenta. Justo cuando nos ofrecen esta información, ponemos la máquina del tiempo en marcha, ante la presencia inquietante de unos ciudadanos se acercan hacia donde estamos en actitud violenta y con cara de pocos amigos.
-Y ustedes, ¿de dónde coño han venido? -nos espeta el que parece ser el cabecilla del grupo-. Pero, se queda con la palabra en la boca, porque la máquina, zas, desaparece y nos devuelve al 17 de abril de 2007. Y aquí nos tienen, oigan, y ni ganitas de volver al futuro, si quieren que les diga.
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