Ginebra, EFE El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió a los países vecinos de Irak que abran sus fronteras para ayudar a los miles de iraquíes que cada día abandonan su nación por la violencia sectaria.
Ban Ki-moon, que se dirigió por videoconferencia a los asistentes a la reunión internacional que hoy y mañana se celebra en Ginebra para ayudar a los refugiados y desplazados iraquíes, pidió a los países vecinos que "compartan el peso" de esa situación y subrayó que eso se hace "manteniendo las fronteras abiertas".
A esta conferencia, organizada por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), asisten 450 representantes gubernamentales de 60 países que buscan una solución para los casi cuatro millones de iraquíes que se han visto obligados a abandonar sus ciudades o su país por la violencia sectaria.
Compartir la carga humanitaria para otros países significa "seguir dándoles asilo y otras formas de protección", dijo Ban.
Desde la invasión de Irak por parte de fuerzas internacionales lideradas por EEUU y el Reino Unido en marzo de 2003 y los posteriores enfrentamientos entre diversos grupos étnicos y religiosos, dos millones de iraquíes dejaron su país para instalarse en Siria, Jordania, Egipto, Irán, el Líbano y Turquía, entre otros.
La violencia sectaria ha hecho que 1,9 millones de iraquíes más se hayan desplazado en el interior huyendo de la violencia.
La Misión de la ONU en Irak (UNAMI) estima que en 2006 más de 35.000 civiles murieron en ese país y otros 36.000 fueron heridos.
La mayor parte de los iraquíes han elegido Siria y Jordania como destino, y así en el primer país se han instalado más de un millón y en el segundo, 750.000, lo que a su vez ha ocasionado una situación extrema para la población y para la precaria recepción de servicios sanitarios, empleo o educación, entre otros.
Por su parte, el alto comisionado de la ONU para los Refugiados, Antonio Guterres, pidió a la comunidad internacional que muestre de manera "urgente y significativa" su solidaridad con los millones de iraquíes que han abandonado su país o sus hogares por la violencia y la inseguridad.
"Las necesidades considerables de los iraquíes y los desafíos a los que se enfrentan los países que les acogen requieren de una expresión urgente y significativa de la comunidad internacional y de una acción eficaz para repartir esa carga", dijo Guterres en la apertura de esta reunión, que hasta su conclusión mañana se celebra a puerta cerrada.
El responsable de la agencia de la ONU para los refugiados pidió "apoyo financiero, económico y técnico, pero también que reinstalen a los más vulnerables".
Guterres subrayó que "la amplitud del problema habla por sí mismo: es el desplazamiento más importante que ha conocido Oriente Medio desde los trágicos acontecimientos de 1948. Un iraquí de cada ocho se ha visto obligado a dejar su hogar".
Además, señaló como "igualmente preocupante" la situación de los palestinos en Irak, que han sido "objetivo de esa violencia, con 600 víctimas hasta hoy y más de 15.000 personas sin capacidad de abandonar ese país".
Agregó que en 2006, los iraquíes fueron quienes realizaron más peticiones de asilo en los países industrializados y cada mes, según datos de ACNUR, unos 50.000 habitantes de ese país lo abandonan.
"Lo que está claro es que la población civil iraquí se enfrenta a una de los situaciones más violentas y complejas que hay en el mundo", señaló, por su parte, el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, quien subrayó que ello conduce a su vez a una crisis humanitaria de enormes proporciones.
Como resultado de la violencia, el escaso acceso a servicios y empleo, así como por la destrucción industrial del país, "hay ocho millones de iraquíes que necesitan de forma urgente asistencia humanitaria, y de ellos cuatro millones son desplazados", afirmó Holmes.
Además, denunció que la violencia de ese país ha reducido la capacidad de las organizaciones humanitarias para llevar asistencia a su población, que necesita de alimentos, agua y sanidad, refugio y educación.
Holmes insistió en que, de todos ellos, el más necesario es la protección y que en cumplir ese objetivo tienen su parte de responsabilidad tanto el Gobierno de Irak como las fuerzas multinacionales y las milicias.
Por ello propuso un plan estratégico encaminado a reforzar la asistencia humanitaria, buscar maneras de operar en medio de la inseguridad, recolectar datos, emprender una campaña internacional en favor de la acción humanitaria, promover la asunción de responsabilidades y revisar el mecanismo de coordinación de la ayuda.
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