1.- Les escribo desde Buenos Aires. Siempre dije que esta ciudad tiene mucho de París. Desde luego, es la urbe más hermosa de Latinoamérica. Cuando escribo, una formidable tormenta se ceba con la capital argentina y deja calles inundadas, aeropuertos cerrados, las cinco líneas del metro paradas y un tropel de granizo que se precipita sobre los automóviles. Será cosa de un día. Estoy en un hotel excepcional, el Hyatt Palacio Duhau, que da a las calles Alvear y Posadas. Me ha telefoneado uno de los directores para preguntarme cuáles son mis preferencias gastronómicas, ya que voy a permanecer muchos días en el establecimiento. Si se te cae la servilleta mientras almuerzas, alguien no la deja llegar al suelo. Este establecimiento es impresionante. Buenos Aires me sigue fascinando: acabo de comprar un gramófono antiguo por doscientos cincuenta euros. Y la consabida Parker 21, que colecciono: es la pluma de mi juventud. También he descubierto una tienda de La Martina; para flipar, como dicen ahora.
2.- En las librerías de Corrientes se encuentra de todo lo que en España ya no existe: viejos libros encuadernados en piel, tesoros de papel que te cautivan, que me cautivan. No quiero irme de aquí, porque de regreso a casa, este próximo fin de semana, me espera la campaña electoral, que detesto. Últimamente me fijo mucho en todo, como si fuera la última vez. Ahora, cuando viajo, vivo el presente como si no fuera a volver, como si me despidiera de una ciudad que empecé a querer en 1984, cuando la visité por primera vez. Incluso presenté aquí la biografía de don Víctor Zu rita , con Ernesto Salcedo como maestro de ceremonias, junto a Mardones y Pe pe Segura . Casi llego tarde al acto, porque me había ido a Mar del Plata con una amiga y perdí el avión.
3.- Argentina no escarmienta. Primero fue el dúo Perón/Evita; luego el dúo Perón/Isabelita ; ahora el dúo de los Kirchner , Ernesto/Cristina , su esposa. Los peronistas/justicialistas tienden, por lo que se ve, al dúo gobernante, y ella se presentará a las presidenciales próximas; y va a ganar. En mi manía de seguir el rastro del maestro Azorín en todas partes del mundo, encontré en el Patio Bullrich, frente a mi hotel, dos obras del genio: "Castilla", cómo no, y el "Diario de un enfermo", con un espléndido estudio preliminar y documental. Creo que se me nota que estoy encantado aquí, aún bajo el granizo, muy cerca del restaurante francés de mi hotel, en donde no dejarán que mi servilleta caiga al suelo. Tampoco me tienen en cuenta que ayer me haya cargado un sillón, porque me dejé caer en él, exhausto.
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