Les prometí no alargarme más de cuatro artículos para no ser tan pesado como los políticos, y como uno no es mentiroso, pues ahí voy. No sin antes, claro está, destacarles lo tratado en las anteriores entregas sobre algunos "lapsus linguae", es decir, fallos verbales, y también sobre meteduras de pata políticas, uséase, resbalones físico/sociales/históricos, tales como lo de los caladeros marroquíes, cargándose de un plumazo el banco Canario/Sahariano y las relaciones diplomáticas con la RASD; y la casualidad, fíjense, de mi crítica sobre los despistes en los trámites de algunos jueces que dejan libres a los malhechores y, ¡zas!, al día siguiente nos enterábamos de que por un olvido del juez Garzón se volverán a abrir, de nuevo, ¡48 herrikotabernas! Que como ustedes debieran saber son tascas de "jóvenes cachorros", qué gracioso, enardecedores de los batasunos, simpatizantes, a su vez, de la organización te- rrorista, y? para qué seguir. Bueno, pues empiezo.
Queridos y alfabetizados, no todos, lectores: Uno, yo, huye de los asuntejos políticos, que son aburridísimos, y sin embargo, ya lo han visto ahora mismo, tengo que entrar al trapo porque se oyen tantas cosas raras, por no decir otra cosa, que se te crispan los dedos, y ellos solitos se van a la "máquina de escribir" para la contestación inmediata, sobre todo, en esta época de mentiras y falsas promesas: las elecciones.
Y así, aprovecho para recordar a los asesores de imagen de los políticos -si los tuvieran o tuviesen, ¡que me parece que no!- que no se olviden de decirles a sus jefes lo siguiente: que no digan "a grosso modo", sino, grosso modo, sin la "a" delante; que no digan "nadien", defecto muy canario, sino nadie, sin la "n" final, y ¡horror de los horrores!, que no digan "preveer", con dos "e", sino prever. Aunque ese defecto es continuo, constante y diario de un montón de españoles y, ¡ojo!, de un gran puñado de periodistas de la calle, de las aula y hasta de las cátedras. ¡Jo! Pero claro, ¿eso lo saben los asesores?
Por cierto, les vuelvo a recordar otra vez, que ir por la calle con camisa de manga corta y corbata es una auténtica magada.
Ni qué decir tiene, que les adviertan también de que está muy feo meterse las manos en los bolsillos, mientras nos endilgan y repiten sus largas, aburridas e insoportables retahílas; que es mucho peor metérselas en las narices y, que ya resulta fatal y hasta de un arresto carcelario, meterlas en donde está el dinero público o privado.
Claro es, que si al asesino español de 25 vidas inocentes ya lo han llevado, lo han devuelto, ¡lo han acercado, vaya!, a su autonomía natal, y ya está paseando por su pueblo -de médico en médico, dicen- y con un dispositivo especial de seguridad y escoltas, a ver cómo metemos en chirona al que se le desvían a su bolsillo despistadamente unos milloncejos de euros. Pues sí, ¡a la cárcel todos, coooño! Y es que en este país y con este gobierno, ya no resulta ser una broma el dicho de, "los pájaros contra las escopetas". ¡Ay, doña Maritere!
Y con una escopeta me van a dar ustedes a mí si me vuelvo a enrollar y no les cuento lo de Aguere. Pues casi, casi, oye. Vamos allá, pues.
Queridos chicharreros casi todos: ¿A qué esa manía, costumbre, norma, o lo que sea, que se produce últimamente y en demasía, el estar llamando siempre a La Laguna, "Aguere"? Yo pienso que está bien denominarla así en un momento dado, igual que Ciudad de los Adelantados o Nivaria. Pero estar haciéndolo a cada momento hasta el hastío, no es conveniente por estas tres razones: a) por cursi, b) porque no debemos obviar, soslayar, ensombrecer ni ocultar su verdadero topónimo, ahora que, LA LAGUNA, ha logrado ser Patrimonio de la Humanidad, y c) porque, de seguir así, ustedes van a conseguir que por ahí fuera, en esta España que tiene la Geografía cogida con alfileres, se diga: "Ah, sí, me parece que es la Universidad de Aguere, Tejina". O, "Aguere, sí, en Arucas", por ejemplo.
¿Me asiste o no la razón?
Entonces: adiós, estudiantes, profesores, catedráticos y universitarios todos.
Este que lo es?
* Corrector u corregidor, que da igual.
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