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Preguntas

26/abr/07 01:43
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EN TVE ESTÁN TAN CONTENTOS con el éxito de "Tengo una pregunta para usted" que han pensado en hacer cotidiano el programa. Parece que todavía no hay nada decidido, en firme, en cuanto a temáticas y periodicidad, pero ya se habla de cosas como la forma de escoger a los ciudadanos preguntadores y, sobre todo, se ha hecho explícita la voluntad de la Pública de tirar hacia delante. Es una buena idea. La experiencia de Zapatero y Rajoy ha dejado un buen sabor de boca y un excelente rendimiento de "share". El modelo ha gustado al público y a la crítica. TVE acaba de encontrar un tipo de programa que aúna, por un lado, la necesaria respetabilidad que busca como canal público y, por otro, la eficacia que desesperadamente persigue en cuanto a cuotas de pantalla. ¿Cómo no van a estar felices de la vida? El problema es que a lo mejor resulta un poco prematuro lanzar las campanas al vuelo. Un acontecimiento es tal cuando pasa pocas veces; cuando pasa muchas, se convierte en costumbre. En Francia, que es su hogar de origen, el formato de "Tengo una pregunta para usted" comenzó también muy fuerte, como un verdadero acontecimiento social, con las comparecencias de los candidatos a las presidenciales, pero no tardó en perder crédito y hay quien dice que ahora se ha convertido en una pantomima. Confieso que no entiendo este último reproche, pero, en fin, eso es lo que he leído por allí. La clave del asunto está en lo siguiente: no es posible mantener siempre una expectación interminable. La gente se cansa. Los argumentos tampoco lo merecen, por supuesto: hay cosas que son de interés general -pero que muy general- en el sentido estricto del término, y hay otras que sólo ofrecen un interés parcial, sectorial, para un fragmento determinado del público. Que al público le interese ver en aprietos argumentales a dos señores que nos mandan o nos van a mandar, es algo comprensible y hasta deseable. Pero traspasemos el modelo a cualquier otra cosa, incluso notable: un premio Nobel, un óscar de cine, un futbolista famoso, qué sé yo. Podemos estar seguros de que ni las preguntas serán especialmente interesantes, ni la cifra de público sería tampoco nada del otro mundo. Y cuanto más frecuente sea la periodicidad del programa, menos expectación levantará y, por tanto, a menos público convocará. Quizás el modelo ideal, en una televisión como la española, para no quemar el modelo de "Tengo una pregunta para usted", consistiría en ofrecerlo sólo cuando realmente sea un acontecimiento: ahí caben quizá cuatro, cinco citas anuales, que además deberían ser decididas en muy poco tiempo, sobre la marcha, al compás de la actualidad. En fin, sólo es una idea. Veremos qué hace TVE.

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