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Primer aviso en serio

26/abr/07 01:42
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A veces cuando paso por delante de una agencia inmobiliaria, y como gesto instintivo para comprobar algo que ya sé, o que en el peor de los casos intuyo, me fijo en las ofertas que cuelgan del escaparate. Aunque llamar ofertas a lo que tratan de vender con esos precios supone cierto abuso del lenguaje. Hace un par de días me llamó la atención cierto anuncio añadido en una de estas empresas, que invitaba a entrar pare recibir explicaciones sobre cómo acceder a una hipoteca que cubra el cien por cien de lo adquirible, sin avales ni necesidad de tener un trabajo fijo. Si hubiera dispuesto de cinco minutos, hubiese pedido que me informasen del asunto. Aunque tampoco resulta necesario. A quien brinda gangas como esa sólo le interesa vender y anotar la operación en su cuenta de resultados, pero no el futuro de un elevadísimo porcentaje de los que adquieran propiedades en esas condiciones; personas a las que el banco les ejecutará la hipoteca por impago más pronto que tarde. Por lo demás, con los precios de lo que se vende hoy -se intenta vender sería una expresión más adecuada-, es posible vivir un cuarto de siglo pagando alquiler por una propiedad similar. Aunque si tenemos en cuenta que con los plazos de amortización al uso -veinticinco, treinta y hasta cuarenta años- lo normal es que uno compre una casa y pague tres, el periodo para residir de alquiler con el mismo coste se alarga varias décadas.

Entiendo, sin embargo, estos comportamientos a la desesperada de las inmobiliarias. Las de Madrid hace meses que dejaron de vender. Las de estos alrededores han logrado mantener cierta actividad, aunque el negocio va a menos. Desde luego, uno puede completar una licenciatura en Económicas, coronada luego con un máster en una prestigiosa escuela de negocios, antes de sentirse lo suficientemente sabio para analizar las causas, y las consecuencias, del desplome bursátil de anteayer. Martes aciago en el que se evaporaron del parquet 5.000 millones de euros. Lo que más gracia me hizo -y no estoy riéndome del mal ajeno- fueron las manifestaciones en la tele de un directivo de Astroc, la inmobiliaria más afectada. Un joven vestido con traje barato, miembro indubitado de la denominada generación mejor preparada de la historia patria, que se cree competente porque chapurrea mal el inglés sin siquiera hablar bien el español, tratando de calmar a los inversores. "Confiamos en nuestro modelo y trabajaremos duro para salir de este bache, que sólo es un problema circunstancial". Infeliz.

¿Hace falta estudiar economía y negocios no ya en Harvard, sino mismamente ahí enfrente, en la no menos prestigiosa Universidad de Las Palmas -de Gran Canaria; que no se me olvide-, para entender que ese modelo al que se refería el del traje de rebajas es insostenible? ¿Puede defender alguien, con un mínimo de sentido común, el hecho estadísticamente incuestionable de que en Canarias exista una vivienda por cada dos habitantes? ¿Resulta admisible que en España se hayan construido más casas durante los últimos diez años que las edificadas conjuntamente en Gran Bretaña, Francia y Alemania? Arguméntese lo que se argumente, esto tiene todo el aspecto de una burbuja con diámetro planetario. Y las burbujas terminan por estallar. Es su destino.

rpeyt@yahoo.es

 

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