COLPISA, París
"Ni quito ni pongo rey pero ayudo a Ségolène". La paráfrasis de la histórica cita castellana resume el ejercicio de funanbulismo político al que se entrega François Bayrou. El líder centrista no da consigna de voto a sus 6,8 millones de electores (18,57%) para la segunda vuelta de las presidenciales 6 de mayo. Pero se muestra mucho más duro en sus críticas con el candidato conservador, Sarkozy, mientras que no cierra la puerta a un entendimiento con la socialista, Royal.
Si algo quedó claro en la concurrida comparecencia ante la prensa de Bayrou ayer en París es que Sarkozy puede despedirse de contar con su voto personal. "A la hora actual, yo no sé lo que haré pero comienzo a saber lo que no haré", declaró con una frase de significado inequívoco a la luz de su contexto: un ataque en toda regla a la personalidad de Sarkozy y una denuncia de los "riesgos" que conllevaría su triunfo en las urnas.
Arremetió contra las connivencias de Sarkozy con el mundo de los negocios y los poderes mediáticos.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD