Una vez la temporada toca a su fin para el Tenerife Rural, y ya con la permanencia asegurada desde el pasado viernes, llega la hora de la reflexión y el análisis ponderado. Es evidente que a nivel deportivo hubiéramos deseado luchar por otras metas más ambiciosas y no tener que aguardar a la penúltima jornada para garantizar la continuidad en la Liga Adecco LEB. El protagonismo de este equipo en la categoría de plata del baloncesto español ha de estar por encima del alcanzado en el presente curso y así hay que reconocerlo.
Sin embargo, la valoración de este proyecto tiene que ser necesariamente positiva si tenemos en cuenta que se han cumplido la inmensa mayoría de los desafíos asumidos cuando se puso en marcha el proyecto, es decir, compromiso de los jugadores en la cancha, estabilidad a nivel institucional, plantilla siempre al día en la percepción de sus emolumentos y un mayor arraigo social del equipo.
En lo que se refiere al primer punto, nadie podrá discutir la honradez y profesionalidad de todos y cada uno de los componentes del plantel que, con un mayor o menor grado de acierto, lo han dado todo sobre la cancha. El vestuario ha sido una auténtica piña y eso ha resultado fundamental para que el Tenerife Rural, que llegó a ser colista mediada la competición, haya sido capaz de salir airoso en momentos de máxima presión.
También cabe destacar el grado de estabilidad interna alcanzado por el club, que lejos de las convulsiones de periodos anteriores ha sabido mantener en todo momento la tranquilidad, tratando los asuntos trascendentes de puertas hacia dentro y erradicando en la medida de lo posible el aluvión de filtraciones interesadas que tanto dañaron la reputación de la entidad. De este modo, se ha facilitado la concentración absoluta del equipo en los aspectos estrictamente deportivos sin que otros factores externos pudieran desviar su atención.
Con todo, uno de los principales caballos de batalla de este consejo, si no el que más, ha sido terminar con la falta de rigor económico. La situación exigía adoptar medidas contundentes y por eso se confeccionó un plantel acorde con la disponibilidad de las arcas del club. El resultado es que por primera vez en muchos años se ha cumplido religiosamente con jugadores, técnicos y empleados del club del primer al último día de la temporada.
No menos importante ha sido para nosotros el apartado social después de que se haya hablado hasta la saciedad acerca del arraigo del representativo. Es por eso que desde el pasado mes de agosto se puso en marcha una intensísima campaña de visitas a centros educativos de la isla de las que les hemos ido dando cumplida cuenta. Alrededor de una treintena de colegios -más de 7.000 niños- tuvieron ocasión de contar con la visita de los jugadores del Tenerife Rural, que demostraron su grado de implicación con los más pequeños y fueron recibidos como auténticos ídolos en Santa Cruz, La Laguna, Güímar, San Isidro, San Juan de La Rambla, Los Realejos? Tampoco faltaron las visitas a varios hospitales para repartir regalos entre los niños ingresados en la planta de pediatría y a otros colectivos como el centro de menores de Valle Tabares o a la Feria de la Juventud, además del desplazamiento a la central térmica de Unelco, uno de nuestros patrocinadores. Todo ello sin olvidarnos de los convenios alcanzados con Cáritas, el IASS y la Fundación Proyecto Hombre.
La más evidente consecuencia de este inmenso despliegue a nivel social pudo contemplarse el pasado viernes, cuando más de 4.000 aficionados se dieron cita en el Pabellón Santiago Martín en un duelo vital para la permanencia del Tenerife Rural. De esa cantidad, más de un millar de asistentes se correspondieron con niños pertenecientes a muchos de los centros educativos visitados con anterioridad y eso quiere decir que la siembra realizada desde el club durante muchos meses ha permitido recoger los frutos apetecidos.
Cierto es que hay una serie de asuntos susceptibles de mejora, esencialmente en el ámbito deportivo, pero la presente temporada ha permitido colocar unos sólidos cimientos sobre los que edificar un proyecto sin duda más ambicioso que el de esta temporada y acorde con las expectativas de nuestros aficionados.
Lejos de las revoluciones de temporadas anteriores, en esta ocasión se podrá por fin apostar por la continuidad, con el mismo cuerpo técnico y una parte significativa de la plantilla, que ha demostrado su cualificación, para seguir defendiendo estos colores y contribuir a que el equipo mejore sus prestaciones.
Que nuestros deseos de crecimiento deportivo puedan llegar a cumplirse en toda su extensión dependerá en buena medida del respaldo que obtengamos en la campaña de ampliación de capital en la que se encuentra inmerso el club. Por eso aprovecho la ocasión para solicitar una vez más la participación de todos aquellos que sientan estos colores porque su colaboración resultará fundamental para elevar sobremanera el listón de nuestros retos más inmediatos.
Por último, y además de pedir disculpas a quien hayamos podido defraudar por no haber estado a la altura de lo que esperaban de nosotros a nivel deportivo, tampoco puedo ni quiero dejar de enviar un mensaje de profundo agradecimiento a todos nuestros aficionados, y muy especialmente a la Peña La6, porque han dado una verdadera lección de tinerfeñismo arropando al equipo en todo momento, pero sobre todo cuando más necesario se hacía el aliento desde la grada.
A todos ellos, y a cuantos llevan muy dentro el sentimiento blanquiazul, muchas gracias por su apoyo y un mensaje de esperanza porque estoy convencido de que la próxima temporada serán partícipes de muchas más alegrías que durante este curso que ya se acaba para el Tenerife Rural.
* Presidente del Tenerife Baloncesto
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