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Cuestión de afecto

Las psicólogas designadas por el Juzgado para intentar el acercamiento "afectivo" de las menores y su progenitor renunciaron a la intervención por "falta de avances" y por la oposición del padre a colaborar, según un informe que dice también que "la tensión emocional" llevó a las niñas a requerir psicofármacos.
26/abr/07 01:42
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IOSUNE NIETO, Tenerife

Las psicólogas que fueron designadas por el Juzgado para intervenir para el acercamiento "afectivo" de las dos niñas de 12 y 14 años y su progenitor, al que una juez ha otorgado su custodia recientemente, renunciaron a continuar con este propósito ante la "ausencia de avances", que atribuyen a que "desde el inicio hubo por parte de este último una oposición hacia la intervención ofrecida por estas profesionales". Asimismo, refieren la "tensión emocional" que experimentaron las dos menores durante el transcurso de las visitas con el progenitor, "estado que determinó que se sometieran a tratamiento psicofarmacológico".

Las psicólogas firman un informe con fecha de 9 febrero de 2007, que es puesto en conocimiento de la magistrada del Juzgado de Primera Instancia y Familia número 7 de Santa Cruz de Tenerife, Dolores Aguiar Zoilo, con fecha de entrada en el registro del Juzgado Decano el día 12 del mismo mes, a pesar de lo cual la jueza decidió en un auto de 3 de abril, otorgar la custodia de las niñas al padre.

En el informe se detalla el "desacuerdo manifiesto y explícito del progenitor para aceptar la metodologia de trabajo que vienen realizando las psicólogas con las menores" y su desacuerdo con la propia designación de éstas como profesionales, "aspecto que no sólo dificulta sino imposibilita llevar a cabo la intervención solicitada".

Las psicólogas debían informar trimestralmente de los encuentros (dos al mes) realizados con las niñas, "con el objetivo de lograr el cambio real hacia el padre que pueda llevar a una normalización del régimen de visitas".

Sin embargo, las profesionales admiten que el acercamiento afectivo "continúa sin cambios positivos, observándose en este último período en las sesiones con las menores, frecuentes quejas de éstas por el comportamiento y actitud que adopta el padre durante las visitas".

En el tercer informe se precisa que a mediados de febrero de 2006 las menores "comienzan a verbalizar temor sobre ciertas actitudes y comportamiento de su padre en el sentido de observar en él un comportamiento irascible, temperamental hacia ellas, realizando a menudo, según refieren las menores, ademanes con la mano con gesto de enfado y utilizando un tono elevado en la comunicación con ellas".

Reiteran en otro párrafo que "se quejan de un comportamiento brusco e inflexible (del padre), requiriéndoles constantemente el afecto de éstas, habiendo verbalizado las menores en alguna ocasión su miedo y temor a hacerles algún daño".

Como consecuencia de ello, prosigue el informe profesional, las dos niñas "comenzaron a presentar síntomas psicosomáticos, especialmente una de ellas, que presenta "nerviosismo excesivo, taquicardia y bajada de tensión".

Tal es así que desde el mes de marzo de 2006 se les prescribe tratamiento con ansiolíticos y contra la depresión.

"En este último mes no han cesado los incidentes en los que las menores advierten de que el progenitor se ha mostrado más nervioso con éstas", lo que hace desarrollar en las niñas "síntomas de angustia, ahogo, taquicardia, sudoración y temblores, también en la escuela", cita el documento al que ha tenido acceso este periódico.

Cuando se reanudan las visitas de las menores con el progenitor, después de dos semanas de no acudir a clase por su estado, y por ello tampoco a sus visitas al padre, "el 25 de marzo de 2006 ocurre un desafortunado incidente en el que una vez finaliza la visita acuden al servicio de urgencias con crisis de angustia".

Las dos niñas apuntan "tanto al su padre como a la familia de éste, los cuales les reprochan constantemente su actitud, subestimando el estado emocional de ambas y culpando a la familia materna del comportamiento generado por las menores durante las visitas", relata el informe.

A modo de conclusión, las psicólogas señalan que "habiendo observado durante el período inicial, desde julio de 2005 hasta febrero de 2006, un cambio significativo en el plano emocional" en cuanto a la adaptación de las menores al régimen de visitas sin presencia de terceros, "parece que el estado actual de las menores indica lo contrario, fomentado por la percepción de temor de las menores hacia el progenitor, así como las continuas quejas de éstas sobre la actitud y comportamiento del padre".

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