Elecciones: vocación política al servicio del pueblo
En estos días hasta las elecciones, por lo visto, oído y leído, da la impresión de que nada está bien hecho, que no ha habido capacidad de gestión de ningún tipo en estos últimos cuatro años y que ahora vendrán otros con una varita mágica para hacer y dar un giro sustancial de gestión, manera y forma, cuando lo cierto es que muchos llegan con el fin de quitar al que está para ponerse él sin medida ni reflexión de ningún tipo. Importa llegar, el cómo no importa.
Posiblemente, muchos no se han parado a pensar que ser político y estar en la misma requiere muchísima responsabilidad, trabajo, dedicación, plena vocación y mucho sacrificio, pero aún con algo más importante como valor por encima de todo, como es el servicio al pueblo, que lleva consigo: disposición de escucha, tolerancia, acercamiento, ponerse en lugar del necesitado y un respeto total y absoluto hacia el ciudadano de cualquier tipo de ideología; de una gestión individual, colectiva y global, que permitan que los ciudadanos podamos hacer libremente uso de la libertad, y de un esfuerzo para un mejor vivir.
El hecho de hacer política no significa que estos sean ciudadanos de primera y el resto de segunda o tercera, o miren por encima del hombro al resto. Serán buenos o malos políticos en tanto en cuanto su servicio al pueblo así lo demuestren, con trabajo, constancia, responsabilidad y seriedad, porque como dice el viejo refrán, "obras son amores y no buenas razones".
Los proyectos de los partidos deberán ser para mejorar y dar un nuevo impulso a todo lo que se ha realizado hasta la fecha, mejorar situaciones y prosperidad y bienestar para un mejor vivir de los ciudadanos con respeto y responsabilidad, donde prime, por encima de todo, la persona: proyectos sólo del querer quitar del sillón a un alcalde porque sí, poco creíbles son.
Si es vox pópuli el que la gente cada vez cree menos en los políticos porque la defraudan, bueno será hacer examen de conciencia, poner cada cosa en su sitio y reflexionar si realmente se tiene vocación y disponibilidad para prestar ese servicio al pueblo en el lugar donde le toque realizarlo, porque luego las lamentaciones no solucionan nada.
Abstenerse de votar no soluciona nada, significa inhibirse de una responsabilidad que tenemos todos los españoles. Votar supone hacerlo con criterio, convencimiento y responsabilidad siempre con el mejor deseo de que se mejore en lo posible momentos y situaciones, nunca con el único deseo de derrotar a un contrario para ponerse otro, con lo cual, repito, no olviden que los políticos están para servir al pueblo y sus ciudadanos dando calidad de vida y respetando las libertades. Si el pensamiento es otro, mejor que se queden en sus casas.
Finalizo diciendo que a nivel de Autonomía que haya preferencia por solucionar: sanidad, justicia y educación; y muy especialmente inmigración y pobreza.
Antonio Expósito Mesa
(La Orotava)
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