1.- Para poner fin a mis crónicas argentinas, voy a hablarles de los quebrachos. Los quebrachos son los del no a todo, los que asumen las causas perdidas y las defienden a palos. Ocurre que en la Argentina han adquirido cierta fuerza y con frecuencia traen en jaque a la policía porque cortan vías principales, ocupan casas y se organizan para que los gendarmes se dispersen en distintos frentes y así ellos hacer de las suyas en varios lugares de las gran ciudad, a la vez. Pueden asimilarse a los anti globalización, aunque con una cultura más animal en sus mentes y un lenguaje deplorable nacido Dios sabe dónde. Dijo Borges que "desertar porque sí de la casi universalidad del idioma, para esconderse en un dialecto chúcaro y receloso -jerga aclimatada en la infamia, jerigonza carcelaria y conventillera que nos convertiría en hipócritas al revés, en hipócritas de la malvivencia y la ruindad- es proyecto de malhumorados y rezongones". Justamente los quebrachos son malhumorados y manganzones, ruines y destructores; y hablan fatal y a gritos. Constituyen una nueva clase social en todo el mundo, que no trabaja y que se dedica a aporrear la propiedad pública y privada y las cabezas de los policías (que no sé si son privadas o públicas), tal cual aquel Cojo Manteca de triste recuerdo, subproducto de la Transición, que atacaba con la muleta a todo lo que se movía, hasta lograr su total destrucción.
2.- He asistido, como espectador impasible, y en estos días, a varias manifestaciones de quebrachos, muchos de los cuales acuden a las concentraciones en Buenos Aires sin saber realmente para qué han sido llamados. Aunque aquí en la Argentina todo es posible: el otro día se congregaron en la Plaza de Mayo cientos de funcionarios públicos ¡porque les habían subido el salario! Este mundo se ha vuelto loco. Los porteños son muy aficionados a salir a la calle por cualquier cosa. La historia los ha hecho así, desde antes de Evita , cuya voz se escucha día sí día no en la televisión. Estos mitómanos espléndidos viven mucho de los recuerdos; el pasado les mantiene muy atentos y espabilados.
3.- Ahora anda el país subyugado por otra mujer, Cristina Kirchner , esposa del primer mandatario. Se convertirá en presidenta. La herencia de Perón , y sus modos, permanecen vivos, aunque hayan muerto los descamisados, o se hayan integrado en las filas de los quebrachos, que esto no lo sé. Los he visto en actitud guerrera, cortando las principales vías porteñas, con sus banderas y sus pancartas, desafiando los escudos de los gladiadores de enfrente, sus porras y sus pelotas de goma. Argentina es, desde luego, el mejor país de América Latina, pero la sangre elocuente y fluida de este pueblo lo hace imparable, en tantas cosas. Termino también con Borges: "el porvenir (cuyo nombre mejor es el de esperanza) tira de nuestros corazones". Qué gran nación.
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