Este mes hemos asistido en La Gomera a la inauguración de la sede social del club La Hila, un colectivo cuyo nombre puede que no diga mucho a quien no es natural o reside en esta Isla, aunque seguro que la reacción es bien distinta si se tiene en cuenta que se trata de la primera agrupación insular y una de las pocas que existen en toda Canarias de pesca náutica y deportiva; un colectivo que agrupa a los propietarios de embarcaciones; que cuenta con la colaboración de las cofradías de pescadores insulares, y cuyo principal cometido es la protección del litoral.
La Hila viene a sumar sus esfuerzos a todos los que luchan por la conservación del medio ambiente y las riquezas naturales, de las que La Gomera da buena cuenta, pues los habitantes de la Isla han sabido servirse y a la vez preservar valores exclusivos como el Parque Nacional de Garajonay, una joya única de la que debemos sentirnos orgullosos no sólo los gomeros y las gomeras, sino el conjunto de los canarios y todos los españoles pues, como bien es sabido, en sus límites se guarda uno de los bosques más singulares y emblemáticos del Estado español, uno de los últimos vestigios supervivientes de las ancestrales selvas subtropicales que hace millones de años poblaron el área mediterránea, en el que abunda la laurisilva, un ecosistema del Terciario desaparecido como consecuencia de los cambios climáticos del Cuaternario.
Pero no se limitan a la tierra y los montes las riquezas de esta Isla, que también en el litoral y bajo el mar cuenta con singularidades que conviene salvaguardar y que es posible convertir en grandes aliados de desarrollo y progreso. Es por ello que el Cabildo de La Gomera y los pescadores de la Isla, tanto los que se dedican a la pesca tradicional como los que practican la modalidad deportiva, agrupados en el referido club La Hila, se han comprometido a colaborar para evitar la sobreexplotación de las costas, ordenar las actividades marítimas y cuidar nuestros fondos marinos.
La naturaleza volcánica ha dotado a Canarias de unos fondos marinos de gran interés, no sólo por las particulares formaciones rocosas, sino muy especialmente por la gran riqueza natural. Los informes específicos realizados señalan que el mar de nuestro Archipiélago es colorista y generoso, y precisan que la fauna subacuática de nuestro litoral está formada por más de 500 especies. Apuntan, además, que la naturaleza ha hecho de las aguas canarias el hogar de 26 de las 80 especies de cetáceos que existen en el mundo, y muchos de ellos han convertido en su hábitat el mar que separa y une La Gomera y la vecina isla de Tenerife.
Las siete Islas y los islotes que conforman Canarias surgen desde el fondo oceánico, un medio tan rico como la superficie terrestre, en el que las profundidades llegan hasta los 3.000 metros. Tanto en la tierra como en el mar de nuestra Comunidad abundan las superficies abruptas, con plataformas insulares muy reducidas que limitan el espacio habitable por las especies litorales, lo que evidencia la importancia de extremar los cuidados y establecer las mismas o incluso más normas de protección que en el caso de las especies autóctonas terrestres que ya forman parte de nuestros atractivos.
Debemos trabajar, por tanto, en pro de la conservación de estos bienes y lograr al mismo tiempo la regeneración de los espacios que hayan sufrido algún tipo de degradación. La implicación de las Administraciones públicas se hace imprescindible, pero es tarea de todos aportar un granito de arena para lograr la conservación y el uso sostenible de los caladeros insulares, a lo que sin duda también contribuirá otro de los objetivos que se ha impuesto el club La Hila, como es la creación de una biblioteca especializada en fondos marinos.
La nueva línea de acción que ya han emprendido Cabildo y pescadores, que apunta la necesidad de promover y finalmente declarar dos reservas marinas que sirvan como criaderos para regenerar la fauna marina, y en la que también se incluye un programa de actos informativos para difundir nuestras singularidades como se hizo con la conferencia impartida por don Alberto Brito, catedrático de Biología Marina en la Universidad de La Laguna, cobra especial vigencia en unos momentos en los que cada vez es mayor el número de embarcaciones que practican la pesca deportiva en La Gomera y en Canarias, en general, y en el que igualmente resulta necesario idear fórmulas que mejoren la realidad del sector pesquero.
Luchar por el bien de las singularidades de nuestras Islas es luchar por el bien de todos y cada uno de sus habitantes. Enhorabuena.
* Presidente del Cabildo de La Gomera
y senador por la Isla
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