... Olvídense de las listas de espera quirúrgicas, porque van a desaparecer por arte de magia, y acudan a las consultas de Atención Primaria, que los médicos les atenderán, charla incluida, durante veinte minutos. No desesperen por la formación de sus hijos, que nuestro sistema educativo, el peor de Europa en resultados académicos, se encaramará al selecto grupo de eruditos. Y no sufran por el trabajo de sus allegados, porque las empresas canarias eludirán a los advenedizos para contratar a todos los ciudadanos de aquí, de nuestra tierra. La inmigración irregular será controlada para que no se desborden los servicios públicos, y Canarias será más país, un pueblo digno.
Los niveles de renta de los canarios serán tan altos como exiguos los impuestos, los índices de pobreza serán inexistentes y los canarios disfrutarán de su merecida felicidad.
África dejará de ser esa vecina tierra pobre para convertirse, gracias a millonarios planes "Marshall" y a gigantescas ayudas a la cooperación, en un auténtico edén, la envidia del planeta.
No teman por la corrupción, que las arcas públicas jamás serán violadas, ni por los chanchullos urbanísticos. Las viviendas estarán al alcance de los dos millones de canarios por igual, los jóvenes dispondrán de ayudas para pagar sus hipotecas o sus alquileres, y las amas de casa percibirán un sueldo y disfrutarán de su correspondiente periodo vacacional.
... ¿Qué decir de la movilidad? Todos los canarios viajarán a bajo coste entre las islas, no encontrarán retenciones en las modernas carreteras y en las amplias autopistas, y los del norte tinerfeño se trasladarán al sur, y viceversa, en trenes de alta velocidad. Los que tengan fobia al ferrocarril dispondrán de un transporte público adaptado y conforme al resto de vías de comunicación. Los grandes puertos acogerán energías no contaminantes, limpias y baratas, y los aeropuertos recibirán a miles de turistas diarios, en sus múltiples pistas, para seguir alimentando el principal motor de nuestra economía. Y los domingos y fiestas de guardar podrán ser disfrutados, en familia, en luminosas y céntricas playas capitalinas, plenas de servicios, chiringuitos y restaurantes.
Los jóvenes ya no podrán decir que carecieron de oportunidades, ya que las instalaciones deportivas se multiplicarán por siete, y quedarán ajenos a las drogas, porque los delincuentes y camellos abarrotarán las cárceles gracias a la efectividad de los cuerpos de seguridad ya existentes y de otros que se formalizarán para garantizar la seguridad ciudadana.
No teman, no tengan miedo por nada, porque todos podremos gritar con orgullo que vivimos en las Afortunadas.
Eso sí, con una Canarias tan perfecta y tan próspera, con tan altas cotas de autogobierno, se producirá un segundo efecto llamada y las Islas quedarán atestadas. Pero habrá otro 27-M, no lo duden.
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