COLPISA, Roma
Aunque en Europa la mayoría de los medios no le habían dado mucho resalto y la propia prensa italiana lo ignoró, la reflexión que hizo Benedicto XVI en Brasil sobre la evangelización de América había sentado muy mal en ese continente.
Según dijo el Papa, en su discurso de apertura de la 5ª conferencia de los obispos de Latinoamérica, no hubo "imposición cultural" ni alienación, y los indígenas, aunque no lo sabían, estaban esperando a Jesucristo. Pero en la audiencia de ayer en San Pedro quiso arreglarlo. "El pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañaron la obra de evangelización (...), no es posible olvidar los sufrimientos e injusticias infligidos por los colonizadores a los pueblos indígenas, a menudo pisoteados en sus derechos fundamentales", dijo.
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