MILÁN 2
LIVERPOOL 1
MilánDida; Oddo, Nesta, Maldini, Jankulovski (Kaladze, m.79), Gatusso, Pirlo, Ambrosini, Seedorf (Favalli, m.91), Kaká e Inzaghi (Gilardino, m.87).
LiverpoolReina; Finnan, Carragher, Agger, Riise, Mascherano (Crouch, m.77), Xabi Alonso, Pennant (Arbeloa, m.87), Gerrard, Zenden (Kewell, m.58) y Kuyt.
ÁrbitroHerbert Fandel (Alemania). Amarilla a Gattuso, Jankulovski, Mascherano y Carragher.
Goles1-0, m.44: Golpe franco lanzado por Pirlo que golpea en Inzaghi y despista a Reina.
2-0, m.83: Inzaghi arranca en posición correcta, recibe de Kaká y resuelve tras driblar a Reina.
2-1, m.88: Kuyt, de cabeza a la salida de un córner.
IncidenciasEspectacular ambiente en el abarrotado Olímpico de Atenas. En la segunda parte salió un espontáneo con la bandera de Grecia que se acercó a Reina.
COLPISA, Atenas (Grecia)
El elegante Milán de Ancelotti se vengó del Liverpool a la italiana. No se pareció en nada a ese equipo vistoso que en Estambul sufrió una afrenta histórica y al final cayó por penaltys. Esta vez, fue un bloque compacto que no arriesgó nada, esperó sus momentos, se metió atrás y logró su objetivo a base de oficio y contundencia. Igual que Italia en el Mundial de Alemania, vaya. Los de Benítez lo intentaron por todos los medios, por tierra y por aire, pero se vieron incapaces de evitar que los lombardos se coronasen por séptima vez.
El fútbol volvió a ser fiel a una de esas tradiciones que acaban por convertirse en normas. Resulta que el Espanyol y el Sevilla brindan una final imborrable de la UEFA en la fría Glasgow y, sin embargo, dos colosos de Europa como el Milán y el Liverpool, que suman 12 grandes títulos continentales, aburren a las ovejas en el rimbombante y caliente Olímpico de Atenas. Suele ocurrir en este deporte que las vísperas de mucho se convierten en días de nada.
Sobraban ingredientes para degustar un partido exquisito, suculento, pero al final el menú se cocinó sin sal y pimienta. Sobre el papel, el supuesto estilismo del Milán, el menos italiano de los transalpinos por su apuesta por el toque y los buenos jugadores, se medía a la tenacidad de un Liverpool preparado al detalle por Benítez y su equipo a la española. Un conjunto tan táctico que, salvo por el compromiso, las ganas y ese gen de campeones que adorna a los "reds", no parece inglés.
Hace sólo dos años protagonizaron un duelo épico en la inmensa capital turca, resuelto por el polaco Dudek, ayer suplente de Pepe Reina, después de que el Liverpool remontara un 0-3 en el descanso. Había cuentas pendientes y la revancha prometía. Pero el problema es que de todo se aprende, más aún si semejante afrenta la sufre un equipo italiano, y dice el refranero popular que segundas partes nunca fueron buenas.
Un plan conservador
Si alguien pensaba que los lombardos iban a salir acelerados, dispuestos a cobrarse desde el primer minuto esas viejas deudas y a regalar espacios en defensa, se equivocaba. Ancelotti diseñó un plan conservador, italiano de pura cepa. Buscó el éxito a partir del orden atrás. Barruntó que si en defensa no fallaban, seguro que algún detalle decidiría porque ellos tienen más clase. Y acertó de pleno.
Ante el rocoso Liverpool, los "rossoneri" ya asumían que encontrarían menos espacios que frente al elegante Manchester United, más atractivo, pero, también, más fácil de atacar. Y mucho más si se juega sin extremos. Por ahí, por las bandas, fue por donde Benítez planteó meter mano a los lombardos. El madrileño prescindió de un segundo delantero en beneficio del moreno Pennant, un extremo de los de siempre. Ordenó una fuerte presión y un ritmo alto. Buscaba el Liverpool robar en campo rival para tener que elaborar menos y golpear más fácil. No andaba desencaminado el ex entrenador del Tenerife, ya que enseguida Pennant le quitó la cartera al checo Jankulovski, poco dotado técnicamente, y Dida salvó su remate. Lo hacían fácil los ingleses y, a los puntos, eran mejores durante la primera parte. No llegaban mucho, pero tenían más presencia y eclipsaban a las grandes estrellas del rival. Hasta Kaká estaba desaparecido en combate.
A los italianos, empero, no conviene regalarles nada. Y ocurrió que, cuando el período inicial languidecía, Xabi Alonso se pasó de frenada, hizo una falta innecesaria al brasileño cerca del área y brindó una gran oportunidad al rival. Pirlo ejecutó la falta con tanta suerte que el balón golpeó a Inzaghi y despistó a Pepe Reina.
La segunda mitad fue un quiero y no puedo de los "reds" ante un Milán que no estaba dispuesto a tropezar dos veces en la misma piedra. Se pertrechó atrás y no tuvo reparo alguno en meter a nueve hombres por detrás del balón, con Kaká e Inzaghi solos por delante. Y, precisamente, entre ellos se guisaron y se comieron el segundo gol, que tumbó al Liverpool a siete del final. Ni siquiera con el postrero gol de Kuyt, tras un córner, los ingleses desestabilizaron a los calculadores italianos. Quien calculó mal fue el árbitro alemán, que se comió un minuto de descuento e indignó a Benítez.
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