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Cuatrocientos presos por delitos sexuales siguen en España planes de reeducación

El objetivo que se plantea con este proyecto es impedir que los violadores o agresores repitan sus conductas al salir de la cárcel. En la actualidad hay dos mil delincuentes con este perfil encerrados.
28/may/07 3:33 AM
eldia.es
Pedro Jiménez García es detenido por la violación y asesinato de dos policías en Hospitalet durante un permiso penitenciario./ EFE
Pedro Jiménez García es detenido por la violación y asesinato de dos policías en Hospitalet durante un permiso penitenciario./ EFE

EFE, Madrid

En torno a 400 reclusos condenados por delitos de agresión sexual siguen programas de reeducación de conducta para evitar reincidir al ser excarcelados. La superación, "reconocerse como violador, exige una voluntad de cambio bastante fuerte, y si no se consigue, el riesgo es muy alto", afirma la psicóloga Guadalupe Rivera.

El porcentaje de reincidencia entre quienes no participan o no los superan, como Alejandro Martínez Singul, el "segundo violador del Eixample", es de un 20 por ciento. Con tratamiento, la posibilidad se reduce a un 5 ó 6 por ciento, dijo Guadalupe Rivera, que ha desarrollado el programa que aplica Instituciones Penitenciarias en las cárceles nacionales, excepto en Cataluña única comunidad con competencias en esta materia.

La alarma saltó con la excarcelación de Martínez Singul, tras cumplir 16 años por una decena de violaciones y agresiones sexuales a niñas y adolescentes y otras en grado de tentativa, sin salir un solo día de permiso, por el riesgo de reincidencia, y pese a haber seguido un programa de control de conducta "sin resultados satisfactorios", según el departamento de Justicia de la Generalitat. En este caso "ha fallado la voluntariedad firme de querer salir de ello", opina la psicóloga. Durante la terapia, "el violador debe reconocer públicamente su intención, el daño que ha hecho y que lo hace porque le gusta, y eso es muy duro".

Asumir: "yo soy un violador" es el comienzo. "Decir: lo he hecho porque bebí, porque los amigos me indujeron o la chica me provocó, son justificaciones. Cuando empiezas a reconocer que has violado, lo habías planeado y te gustaba, empieza a verse un poco de luz".

Los programas, en marcha desde 1998 y un año antes en Cataluña, "son eficaces", asegura la psicóloga ante las críticas suscitadas estos días, pero es necesario un apoyo externo de otras instituciones "para completar su reinserción cuando salen".

Dos mil agresores

En torno a dos mil personas están encarceladas en España por delitos de agresión sexual y otras 440 en prisiones catalanas, menos de un cuatro por ciento de la población reclusa (9.327 en Cataluña y 56.154 en el resto). Doscientos cincuenta internos, de entre 25 y 45 años, están inmersos en 28 cárceles en estas terapias, que siguen más de dos años, y otros 153 realizan en Cataluña sus propios programas, cuando han cumplido al menos tres cuartas partes de la condena.

En ellos -explica la psicóloga- se hace terapia de grupo y una evaluación individual para que el preso reflexione sobre aspectos de su conducta y su vida. Al principio son reacios, señala Rivera, "porque es algo que no han confesado antes, están expectantes, recelosos, desconfiados, pero a medida que la terapia avanza, que ven que no se les va a juzgar, van contando cosas que les quemaban dentro", precisó.

La reincidencia en otros delitos como robo o tráfico de drogas está en el 40-50%, pero en el caso de los violadores durante permisos carcelarios o en libertad hay sucesos terribles en los últimos años.

Entre ellos los de las "niñas de Alcasser" y el asesinato y violación de la pequeña Olga Sangrador, ambos en 1992, cuando no había programas y más recientemente en 2004 el de Pedro Jiménez García, que violó y asesinó a dos mujeres policías en Hospitalet de Llobregat un mes antes de terminar su condena.

"El violador no es un enfermo mental, es un individuo con problemas en el control del impulso sexual, y algunos encuentran una liberación cuando son apresados", concluyó la psicóloga.