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DESDE DENTRO RICARDO PEYTAVÍ

Un pacto natural

3/jun/07 24:44
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SI ALGO NO LE FALTA a Guillermo Guigou es el don de la inoportunidad. Ciertamente un acuerdo a tres bandas en el Ayuntamiento de Santa Cruz -PSOE, PP y Ciudadanos- para jubilar a Zerolo como alcalde resultaba un tanto quimérico. Difícil de conseguir, por una parte, e inseguro para los intereses de los vecinos por otra. Los consistorios que mejor funcionan son aquellos en los que mandan pocos. Los inventos de alcaldías compartidas en el tiempo no suelen conducir a nada bueno porque un alcalde debe ser, ante todo, un buen gestor. Y si cuatro años suelen ser pocos para desarrollar una tarea importante, dividir ese período por la mitad para que la vara de primer edil esté en dos manos durante una misma legislatura se me antoja, como mínimo, incongruente. En cualquier caso, esa opción de acuerdo estaba ahí hasta que Guigou, con la visión de futuro de un topo miope, la volatilizó el pasado miércoles al manifestar que Llanos no podía pactar con CC sin descalificarse a sí mismo. Con ello no sólo cercenaba cualquier posibilidad de entendimiento entre la oposición contra el actual alcalde en funciones, sino que le quitaba a los populares una baza importante en su negociación con los nacionalistas.

Al final, Ángel Llanos ha conseguido incluso más de lo que se propuso en la madrugada del lunes 28, cuando se supo con seis concejales frente a los once de Zerolo. Sobra decirlo, porque está publicado desde ayer, que el PP obtiene nada menos que cuatro tenencias de alcaldía -primera, tercera, quinta y séptima-, además de importantes áreas de gobierno como Economía y Hacienda, Fiestas y Patrimonio Histórico, éstas últimas en manos de Maribel Oñate y Alfonso Soriano; políticos con mucha experiencia. Por su parte Jaime Hernández Abad, persona de absoluta confianza para Ángel Llanos, se entretendrá con la gestión de los asuntos deportivos; una forma de ir aprendiendo junto a su jefe, aunque su principal papel durante los próximos cuatro años será, presumiblemente, gestionar los asuntos internos de Llanos con la diligente amabilidad que lo caracteriza. Un cuadro muy distinto, se mire como se mire, al de Cristina Tavío vestida de novia y con collar de perlas para tomar posesión de las migajas que Zerolo le dio al PP en 2003 por estas fechas. Bien es verdad que no se paga igual el apuntalamiento de una mayoría absoluta, que la consecución de la misma. Esta vez don Miguel le ha visto las orejas al lobo y ha preferido tener un fin de semana tranquilo, prolegómeno de un cuatrienio igualmente sosegado. Ángel Llanos es persona propensa a cumplir lo pactado -lo ha demostrado en el Cabildo-, por lo cual no es probable que se produzca una crispación semejante a la que se originó en 1995, tras un acuerdo similar entre CC y el entonces PP de Guigou.

Queda por analizar el aspecto más importante del pacto: su conveniencia para los vecinos. El tiempo lo dirá. En principio, insisto en ello, toda estabilidad es buena. Acaso el único riesgo está en que a Llanos y los suyos se le suban los humos a la cabeza y se olviden de que el alcalde de la ciudad volverá a ser a partir del 16 de junio, salvo hecatombe manifiesta, Miguel Zerolo. De igual forma, no deberían olvidar que a partir de ahora debe pesar más la lealtad a los intereses de la Ciudad que los ha elegido, que las consignas de su partido. Un equilibrio difícil pero no imposible. En definitiva, si se cumple lo pactado, a los chicharreros les esperan unos años de mucha prosperidad. A otros, verbigracia Guigou y Guimerá, los veo como el gallo de Morón: desplumados pero cacareando.

rpeyt@yahoo.es

 

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