SIEMPRE ME OLVIDO y, luego, tengo que comentárselo a ustedes retrasadamente, como vuelve a ocurrir esta vez: que el Día de Canarias, o sea, el 30 de mayo, coincide, curiosamente, con el Día de la papa en Perú. Lo recuerdo reiteradamente, porque me parece curioso que, aquí, donde somos tan dados a hermanarnos con lugares y ciudades y países lejanos por cualquier vaina insustancial, no hayamos aprovechado el detalle para hacer una fiesta común con la nación andina. Si la papa viene, como viene, de las tierras de los Andes y no sólo de las peruanas, claro, en las islas, el extraordinario tubérculo se ha convertido en una de las más significativas peculiaridades de nuestra culinaria. Contamos, por estos lares, además, con algunos tipos de este cultivo que pueden ser la envidia del vasto universo gastronómico, como la inigualable papa negra, patrimonio exclusivo -al menos, en lo que al Archipiélago se refiere- de Tenerife.
De modo que vuelvo a darles la lata y a recordar la fecha, coincidente, repito, en el calendario, en que se celebran tanto el Día de nuestra Comunidad como el Día de uno de nuestros alimentos preferidos y hasta identitarios, si me apuran. En Lima y en otra veintena de ciudades peruanas hubo el miércoles pasado actos, conferencias, exposiciones, banquetes y demás, en honor de la papa. Los expertos recordaron sus virtudes nutricionales -mucho más numerosas que sus defectos- y hasta ofrecieron a la población novedosas noticias relacionadas con las nuevas cualidades que se le han encontrado a la popularísima solanácea. Por ejemplo, Walter Amorós, especialista en genética y miembro del Centro Internacional de la Papa del Perú, hizo hincapié en el alto contenido de este producto en vitamina C -algo que se ignora habitualmente- y valoró su riqueza en minerales como hierro y zinc. Para mayor gloria de tan humilde materia, resulta que contiene valiosos antioxidantes que ya han sido utilizados exitosamente para combatir el envejecimiento por una firma cosmética francesa.
Pero, en fin. En esta oportunidad, quería advertir -y no sólo al lector, sino a las autoridades- de que la FAO, o sea la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, ha declarado el 2008 Año Internacional de la Papa. Y ahí sí que tenemos que participar como sea. Habrá que insistir con los políticos, para que no dejen pasar esta oportunidad de que Canarias muestre al mundo su riqueza y variedad en este terreno patatero. Habrá que insistir más adelante, digo, porque ahora nuestros dirigentes están muy ocupados con los pactos y los acuerdos de todo tipo en todos los organismos e instituciones que podrían meter baza en este asunto el año que viene. Y, después, habrá que seguir insistiendo porque 2008, además de Año de la papa, es año electoral y de mucha trascendencia. Pero, a mi me interesan más, si quieren que les diga, las papas del condumio que los papas fritas empeñados en desgobernarnos, oye.
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