Post electionem
Atrás ha quedado ya la fecha más relevante del año en lo que a la política local y autonómica respecta, pero también a la proyección de éstas al ámbito nacional, que todo anda, curiosa e inevitablemente, entrelazado. Hablo del 27-M.
También el tiempo, inexorable, arrastró consigo la enorme barahúnda de la campaña electoral, en opinión de no pocas personas -incluido quien suscribe- la más crispada, agria, carente de encanto e imaginación oratoria en mucho tiempo acá, y, para más "inri", con un considerable grado de violencia manifiesta en el País Vasco, que no están ya los tiempos como para andarse con eufemismos: al pan, pan; y al terrorismo? el Código Penal, o al menos así debiera ser en una democracia normalita, sin grandes pretensiones. Se ve que la España de Zapatero "is different".
No es cuestión de entrar en una valoración de las diferentes "valoraciones" a las que los conspicuos de los grupos y grupúsculos políticos nos tienen acostumbrados en los días posteriores. Su formas de sesgar datos, su grado de necedad, torticerismo y autobombo irracional resultan casi un insulto a la inteligencia de quienes tenemos que soportarlos irremediablemente. Supongo que ésa es una de las servidumbres de la forma de gobierno que hemos elegido; la menos mala de todas, pero lejos, muy lejos aún, de la perfección o de una aceptable aproximación a ella.
Una constante electoral a la que parecemos condenados sine die es al elevado grado de abstencionismo del que hacemos gala. ¿Recuerdan el casi mítico ochenta y pico por ciento de participación del país vecino en las recientes elecciones presidenciales? Claro que mejor es no intentar establecer comparaciones de las que saldríamos bastante mal parados. ¿O no será acaso que el personal está ya más que harto de la fauna política que nos ha caído en suerte-desgracia y manifiesta así su repudio? "Qui lo sá".
En cualquier caso, con casi la mitad, o más, del censo electoral dándole un tremendo corte de mangas a los políticos y sus supercherías, más les valiera a todos atemperar esas lenguas y echar el freno, que no hay razones ni fuerza moral para tanta alharaca triunfalista, y mucho menos para tratar de minimizar al contrario, "felicitándolo" con ripios deplorables. Como dijo en su día Mister X: "Manqua finezza".
La ordalía, en su acepción más terrenal, se ha resuelto numéricamente en la nación a favor del PP en valores absolutos -tomando éstos en su sentido algebraico. Otra cosa bien distinta es sacar conclusiones políticas definitivas, dado que ahora comienzan, o ya lo han hecho tiempo atrás, los cambalaches, cabildeos, tomas y dacas y demás tejemanejes inevitables para quienes no han sido bendecidos con la mayoría absoluta. La aritmética electoral lo permite y la ley también, pero las más de las veces resultan éticamente deplorables ya que, casi siempre, y en aras de intereses partidistas espurios, tuercen la voluntad que condujo al pueblo soberano a las urnas.
De todos los avatares que han tenido lugar, quizá el más notorio es aquel que ha devuelto a la escena política municipal del País Vasco a un grupúsculo terrorista que durante el anterior gobierno estaba prácticamente en la UVI y con respiración asistida. Ahora está crecido, con el ojito puesto en Navarra, con más moral que el Alcoyano y con la indignante certeza de que manejarán decenas de millones de nuestros impuestos, todo ello por obra y gracia del "agachismo" y la actitud genuflexa de quienes ustedes y yo sabemos. Como diría el clásico romano: "Hostes ad portas". En todo caso, espero que los vientos nos sean propicios? a nosotros, el pueblo, digo.
J. Lavín Alonso
Políticos de Granadilla y victorias electorales
En la noche de las elecciones hubo una euforia, y los ganadores o seguros de ser ganadores, con el cuento de los pactos, paraban frente a las casas de los actuales trabajadores del Ayuntamiento de Granadilla y comenzaban a gritar frases como, por ejemplo, "¡se les acabó el chollo!", y otras muchas más.
Está muy bien que se alegren de haber ganado, pero no olviden jamás que la mayoría la obtuvo el pueblo con pensamiento socialista y que al que han tumbado ustedes es al alcalde, que era la meta. Y también deben tener en cuenta que es de ignorantes reírse de las tristezas.
Quiero terminar diciendo que, cuando cualquier partido, sea el que sea, gana unas elecciones, sea como sea, no pueden jamás olvidar que no se puede celebrar una victoria, porque lo que se ha ganado es una responsabilidad para un pueblo.
Juan Santana
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