HACE YA UNA SEMANA de la celebración de las elecciones municipales y autonómicas, siete días que, sin embargo, no son tiempo suficiente para cerrar el proceso electoral que terminará con la constitución de los ayuntamientos, cabildos y el Gobierno de Canarias. Pero sí hay una realidad irrefutable, y es que el pueblo ha hablado. Los vecinos y las vecinas de las Islas han expresado en las urnas su voluntad de un cambio regional, un cambio que no es de una provincia o de otra, sino de todo el Archipiélago.
Canarias es una sola región, que, de una vez por todas, debe dejar atrás el pleito insular durante tantos años fomentado por aquellos a los que no le interesa la unidad, pues temen que con ella llegue el fin de su hegemonía. Es hora de pasar página, de apostar por un pueblo culto y formado, con capacidad para juzgar con conocimiento de causa y argumentos a aquellos que les gobiernan.
Esta es la principal lección que podemos extraer de los comicios. Sólo una cosa hay que lamentar, y es el escaso índice de participación, situado tan sólo del 63,76 por ciento. Las elecciones son la fiesta de la democracia; fijan el día más importante de nuestro actual sistema de organización social y todos los ciudadanos y las ciudadanas con derecho a voto deberían ejercer su potestad, pues es ésta la mejor manera de decirle a los políticos que lo hacen bien o mal o hacia dónde debe encaminarse el futuro de la Comunidad.
En cualquier caso, ese casi 64 por ciento de la población se ha pronunciado y ha apostado de manera decidida por una forma diferente de hacer política, una forma que ya lleva años implantada en La Gomera, y que da prioridad a las políticas sociales frente a las grandes construcciones y el desarrollismo. Está es la verdadera razón del amplío respaldo que ha obtenido el PSOE en el Cabildo de La Gomera, y también de la victoria socialista de cara a la presidencia de la Comunidad Autónoma, un triunfo que no se puede acallar por muchos pactos que se establezcan. La voz del pueblo no se puede ni se debe silenciar nunca.
Canarias tiene sus singularidades y la principal es su condición de territorio reducido y fragmentado, una condición que obliga a un desarrollo sostenible, a la conservación de nuestros recursos naturales y a su utilización como nuestros principales aliados de cara al progreso al que todos aspiramos, lo que en ningún momento supone renunciar a la mejora de la calidad de vida y a las garantías del estado del bienestar social.
Unos servicios de primera necesidad con garantías; una atención digna para nuestros mayores; una política de formación y ocio adecuada para niños y jóvenes; actuaciones que propicien la generación de puestos de trabajo y la construcción de viviendas y, por encima de todo, que nos impulse como el pueblo trabajador, honesto y sencillo que formamos los canarios. Un pueblo que no mendiga, sino que reclama aquello a lo que tiene derecho y que aporta, como siempre ha hecho, todo su esfuerzo a la construcción de una nación próspera y de futuro. Este es el trabajo de los gobernantes que hemos salido elegidos de las urnas y, sin lugar a dudas, será la tarea a la que dedique todo su empeño Juan Fernando López Aguilar, un hombre joven, preparado y con demostrada capacidad, que al frente del PSOE ha sido respaldado por la mayoría de los canarios.
En La Gomera no nos cabe duda de que Juan Fernando López Aguilar es la mejor opción para presidir Canarias, y por eso lo respaldamos de forma masiva en las elecciones. Él sabrá como nadie extender al conjunto del Archipiélago políticas que ya llevan hasta once años implantadas en la Isla colombina, como es la gratuidad de los libros de texto para todos los estudiantes de enseñanza obligatoria, con la que se consigue una verdadera educación universal; o las limitaciones al crecimiento turístico desmedido, que nos convirtió en 2003 en la primera Isla en aprobar el Plan Territorial Especial de Desarrollo Turístico insular, en el que se localiza, temporiza y cuantifica la planta alojativa para 12 años.
Pero no fue sólo en La Gomera donde Juan Fernando López Aguilar obtuvo un amplio respaldo. El resto de las Islas también lo votó y si en verdad queremos hacer realidad la Canarias única, tan defendida y cacareada, tenemos que respetar la voz de la mayoría y olvidarnos de divisiones interinsulares. La Palma, El Hierro, La Gomera, Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa se merecen un Gobierno mejor, un Gobierno unido, en el que no quepan diferencias, ni pleitos insulares.
*Presidente del Cabildo de La Gomera y senador por la Isla
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