1.- Supongo listos a los negociadores de Coalición Canaria. Las conversaciones del pacto llevan una marcha lenta. La elección del presidente de la Cámara autonómica marcará el signo de la legislatura. Empresarios canarios en Venezuela me piden opinión sobre la actualidad política de su tierra. Y yo les cuento, procurando no confundir los deseos con la realidad. No hace falta que les mienta: yo voy por un pacto de centro-derecha. Si nos fijamos, sería la única solución para un partido nacionalista -CC- que ya no tiene sino dos diputados en el Congreso y que ha fracasado en su política de unidad regional; yo sé que es difícil conseguirla, seguramente por falta de la generosidad de todos. Quedan unos meses, los que sean, para las legislativas y posiblemente las ganará el PP, aunque también se prevé que la lucha sea tremendamente dura. ¿Me quieren decir quiénes van a votar, en las generales, a CC, con el tirón que ejercen ante los sufragistas los dos grandes partidos y con su imperiosa necesidad de conseguir votos?
2.- Me van a argumentar también que sólo con un grupo en el Congreso, y más en una situación de posible arbitraje en Madrid, los canarios conseguiremos muchas cosas del Gobierno que resulte. De acuerdo, lo sé. Pero, ¿cómo se transmite todo esto a la población votante, tras el descalabro "oriental" de los nacionalistas? ¿Cómo se vende, luego de las escisiones -CCN, Nueva Canarias- en CC? Una alianza con el PSOE en Canarias, por otra parte, produciría el acceso al poder de un hombre -Aguilar- que ha demostrado su desquiciamiento en las vísperas electorales y aún en la campaña. ¿Vamos a ser gobernados por un hombre que ha insultado sin pudor a políticos democráticamente elegidos, que se aprovechó de su cargo de ministro para hacer campaña y romper a los nacionalistas?
3.- Las negociaciones serán largas, más de lo previsto. Quienes opinan que los dirigentes nacionalistas de las islas menores están por un acuerdo con el PSOE posiblemente se equivocan. Ellos saben también que es preciso salvar lo que queda de Coalición Canaria. El mejor ejemplo de lo que es desarbolar un partido lo tienen en la UCD, que feneció víctima de las intrigas de las familias que la componían. No se dejen engañar por la red socialista, especialista en captar para luego cortar cabezas. No, no exagero, porque también al PSOE lo están matando sus pequeños estalinistas, aupados ahora por el tal Aguilar.
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