Santa Cruz de Tenerife, EFE Paulino Rivero, durante su discurso de investidura, reclamó la independencia del Poder Judicial que se consagra en la Constitución, y rechazó los juicios paralelos que, añadió, "ajenos a cualquier garantía procesal, en ocasiones destrozan sin marcha atrás posible el honor y el buen nombre de las personas".
Apeló Paulino Rivero a la confianza que merece el Estado de Derecho y demandó que se atienda de forma inquebrantable la presunción de inocencia y el respeto al secreto de sumario cuando el proceso lo establezca.
Paulino Rivero dijo que en este asunto no "caben dobles discursos. O se cree en el Estado de Derecho o no se cree. Si se cree -y nosotros creemos- hay que estar única y exclusivamente a lo que digan los tribunales en los momentos procesales oportunos".
Según Paulino Rivero, "todo lo que no sea atenerse a ese principio básico de actuación es darle la espalda al Estado de Derecho y apostar, irresponsable y torticeramente, por colocar a toda una sociedad bajo sospecha".
Alegó Paulino Rivero que "ninguna sociedad merece estar bajo sospecha, y desde luego, tampoco la canaria".
Paradójicamente, prosiguió Rivero, "quienes más han apelado al Estado de Derecho de meses a esta parte han sido quienes con más frecuencia han caído en la tentación de los juicios paralelos o extrajudiciales".
Insistió Paulino Rivero en que se deje trabajar a la Justicia y que los jueces "cumplan con su cometido y nosotros, desde la política, favorezcamos la puesta en marcha de tantos instrumentos de control como sean necesarios para incrementar la confianza y el crédito en las actuaciones públicas".
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