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Cartas al Director

18/jul/07 07:49
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Recordando a Félix Galera

Conocí a Félix hace unos veinte años. Entró en el bar por primera vez acompañado de Juan Claveríe, otro buen amigo que tantos recuerdos tenemos de él por la buena persona que era y la cultura que tenía.

Aquel día hizo amistad con la tertulia que estaba en el bar: Paco Fox (piloto de puente), J. Delgado (abogado), Masita (aduanas), Jesús Añoveros (comerciante), Joaquín Piñeiro (jefe de aduanas), Gera el Fischer (piloto de aviación), Lorenzo Acosta (seguros) y Juan Espinosa (capataz de estibadores portuarios). A los pocos días de estar como cliente me dijo un amigo "ya tienes lo que faltaba, un médico que nos atienda a todos, que buena falta nos hace". Y fue verdad, porque el tiempo que estuvo como amigo y cliente hasta que yo me jubilé fueron todos favores lo que nos hizo.

Yo recuerdo muchos casos estando en el bar, cuando alguna persona mayor se encontraba con mareos, fatigas, hipertensión, como una señora que se cayó al suelo. Enseguida me pedía un tensiómetro (yo tenía uno en el bar), los pasaba al patio de mi casa y allí los atendía. Luego me decía que les preparara café, azúcar y a algunos los mandaba a urgencias, que, a los pocos días, venían a darle las gracias, a lo que él respondía que era su obligación.

En este recuerco que quiero hacer de Félix Galera lo quiero lograr como yo lo conocí, serio en su profesión. Luego, por otra parte, era muy bromista y siempre con su Tenerife, el club de sus amores y muy chicharrero.

Tengo muchas anécdotas. Entre ellas voy a contar una. Yo tenía en el bar soda "Apolinaris", "Firgas" y varias bebidas gaseosas, pero un buen día me dejaron de traer el agua de "Firgas"; pasó una semana, pasó otra, un mes y entonces un día vi al repartidor y le dije: "Señor, ¿qué ha pasado, por qué no me lleva usted el agua de "Firgas"? A lo que él me contesta: "Yo no aparezco ni siquiera por el bar porque un señor que me dijo que era pariente me dijo que llevara al Colonial cualquier agua, pero la de Firgas ni propaganda". Cuando lo vi al otro día me tuve que reír.

Tengo en mi casa fotografías hechas en el bar con sus amigos, conmigo y con "Pacolín", uno de sus amigos incondicionales, y en todas lleno de vida. Tengo que decir que estuvimos jugando a la Lotería de Navidad lo menos quince años y nunca nos tocó ni un duro. Ya enfermo, se la llevaba a su casa. Cuando vengan las Navidades lo recordaré, pues no dejó ni un año de tomar una copa conmigo y desearme suerte y feliz Año Nuevo.

A su esposa Emilia e hijos mi más sentido pésame. Y a ti, Félix, ya nos veremos. Hasta siempre.

Agustín "Colonial"

(La Cuesta, La Laguna)

El pesado legado familiar

Durante la adolescencia, los proyectos que se desean para el futuro suelen ser tan volátiles e inestables como una pompa de jabón en el aire, y el celebérrimo actor, cantante o futbolista de moda que sale en la tele se convierte en la meta a conseguir de muchos chavales jóvenes. Lógicamente, otros desean convertirse en cosas más alcanzables y sueñan con ser abogados, periodistas, diseñadores, etc.

Pero más allá de que estos deseos puedan ser considerados como una quijotada o factibles de realizar, está el hecho de que en ocasiones la actitud egoísta e influyente que algunos padres muestran hacia sus hijos hace que el futuro oficio de éstos no dependa de ellos, sino de sus progenitores. Y es a lo que voy: en muchos casos se les espera impacientes a que acaben su último curso de carrera para que se encarguen del negocio familiar, quieran o no; o se encuentran envueltos dentro de una historia ancestral donde tres generaciones anteriores a él fueron médicos y, si no estudian esa carrera, le destrozarán el corazón a papá; o también puede ser que sus padres -nada previsores- trajeran nueve hijos al mundo y, como él es el mayor y hay mucha boca en casa que alimentar, se ven obligados a trabajar de lo primero que encuentran, en oficios que igual detestan, y se quedan sin estudios.

Y, desgraciadamente, son muchos los jóvenes que sufren de estas obligaciones o legados familiares que les apartan de un plumazo de toda oportunidad para poderse realizar.

Jon García

(Bilbao)

El rayo que no cesa

Siempre supe que al Sr. López Aguilar lo mandaron a Canarias a ocupar el sillón de la presidencia al precio que fuese. Sus armas fueron la prepotencia, su total falta de respeto a sus adversarios, para calificar constantemente siempre que abría la boca con términos ordinarios, como fracasados, incompetentes, mediocres, corruptos y tantos más que trajo de su programa electoral particular, porque el que realmente tenía que traer lo copió, como es sabido, y para salvar el tipo sacrificó a un gran hombre serio y honrado quedándose tan pancho. Sr. Aguilar, si no tenía programa electoral, ¿qué iba a ofrecer a los canarios? La matraquilla continúa del "más de lo mismo", "hay que cambiar" y otras letanías que se sabía de memoria.

Le diré lo que pensamos muchos canarios, muchos más de los que usted se imagina: que a Vd. los canarios le importamos un pimiento, pues ha amenazado con (ojo a la frase) "una guerra sin cuartel" contra el Gobierno ganador CC-PP, torpedeando el Estatuto, aunque de lo que se trate sea en beneficio de todos los canarios. Vd. no quiere a nadie sino a Vd. mismo. Eso lo llevó, entre tras cosas, al fracaso.

Tuvo el cinismo el pasado martes de negar ante las pantallas de TV y ante los canarios que él nunca insultaba, cuando don Paulino le leyó en su cara una lista de piropos que dedicó y recogieron prensa, radio y TV. Él lo negó.

¿Se puede creer en Vd.? ¿Qué pensarán sus partidarios de esto?¿Se ha dado cuenta de que cada vez que insulta a CC-PP o a sus miembros también está insultando a los miles de canarios que les votamos? Seguro que le importa un pimiento.

Por último, no crea que estos cuatro años venideros van a ser para usted "miel sobre hojuelas". Todos los canarios ya sabemos de la pata que cojea. Que le sirva de reflxión el "baño" justo y necesario que le dio don Paulino y baje de esa nube engañosa portándose como un verdadero opositor, con planes reales y esperanzadores, cooperando en lo positivo para Canarias, olvídese de Vd. mismo y, sobre todo, sorpréndanos con un vocabulario respetuoso. A ver si nos da la oportunidad de creer que es Vd. un caballero.

A.J.V.

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