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FRANCISCO JOSÉ SANTOS MIÑÓN

Desde mi observatorio...

27/jul/07 07:36
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CUANDO SALGA este artículo, ya habrán tenido lugar los actos del 25 de julio, día de Santiago, Patrón de España. ¡Hasta hace unos años, día festivo, como corresponde a una fiesta señalada; ahora, al menos en Canarias, es un día cualquiera!

Según la tradición, Santiago vino a España, entonces el extremo occidental del mundo conocido, a evangelizarla y sus restos reposan en Santiago de Compostela (Galicia), motivo de peregrinación, no sólo nacional sino europea desde hace siglos. Según la leyenda, Santiago, montado en un caballo blanco y blandiendo una espada, ayudó a los cristianos a obtener la victoria en la batalla de Clavijo, contra los sarracenos. Me supongo que, entre otras cosas y valores, ésta debe de ser una de las causas de por qué Santiago es, además, el Santo Patrón de la Caballería española.

Para Santa Cruz de Santiago de Tenerife este día tiene unas connotaciones especiales, fue el 25 de julio de 1797, hace ahora 210 años, cuando se obtuvo por el pueblo de Santa Cruz, y de Tenerife en general, con la ayuda inestimable de 14 marineros franceses de "La Mutire" y bajo el mando del comandante general de las Islas, don Antonio Miguel Gutiérrez González-Barona, una resonante victoria sobre el hasta entonces invicto contraalmirante Horacio Nelson, gloria de Inglaterra, donde además perdió su brazo derecho.

Al haberse obtenido este resultado un 25 de julio, día de Santiago, como acabamos de expresar, se eligió este santo como copatrón de la ciudad, y, a partir de ese momento, se llamaría Santa Cruz de Santiago de Tenerife. Mucho se ha escrito desde entonces sobre este hecho y sus consecuencias, en especial por estas fechas, pero creo necesario recordar una vez más fecha tan gloriosa, y que tan importantes consecuencias tuvo para el que hasta entonces era un lugar que no llegaba a los 10.000 habitantes, el puerto de La Laguna. Como consecuencia, principalmente, de este acontecimiento se le concedió el título de Villa y el derecho a usar un glorioso escudo de armas, con el título de "muy noble, leal e invicta". Además, significó un antes y un después en el posterior desarrollo de la ciudad, que llegó a convertirse en capital del Archipiélago, capitalidad hoy compartida con Las Palmas de G.C.

Últimamente, a partir de la celebración, con toda solemnidad, del segundo centenario, la celebración había ido decayendo. Ahora parece que la nueva corporación municipal, gobernada por CC y PP, muy especialmente por interés de este último grupo, piensa recuperar en tres fases, a lo largo por tanto de tres años, parte de su esplendor. Para ello va a contar con la colaboración de la Tertulia 25 de Julio, creada en el Segundo Centenario y que sin duda reúne una gran parte de los estudiosos y conocedores de este tema. Sin ir más lejos, este primer año, como una primera fase, se amplió el recorrido de la procesión con la estatua de Santiago conservada en la iglesia-matriz de La Concepción, procesión que había quedado reducida al mínimo, nada que ver con el anterior recorrido de hace ya unos años entre La Concepción y el ayuntamiento, que terminaba con un vino de honor.

Continuando con los nuevos proyectos, se engalanaron todas las calles del recorrido, y el personal de acompañamiento de la imagen lo hizo ataviado con uniformes de la época, que se irán completando. Se proyectó una película documental, obra de Roberto Ríos, "La derrota de Nelson", para ilustración y recuerdo de la gesta, el 24 de julio, que terminó con la actuación de una fanfarria, en una pantalla gigante en la calle de la Noria. El día 25 nos despertó de nuevo el estruendo de unas salvas y tuvo lugar el acto religioso y la procesión.

Después de este largo, pero imprescindible preámbulo, por falta de espacio, voy a referirme brevemente a los acontecimientos y personajes de ese día, que merecen todo nuestro agradecimiento y admiración, y para ello voy a basarme en la "Relación Circunstanciada de la defensa que hizo la Plaza de Santa Cruz de Tenerife, invadida por una escuadra inglesa, al mando del contraalmirante Horacio Nelson, la madrugada del día 25 de julio de 1797", obra anónima editada por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife con motivo del Segundo Centenario. Sólo podré referirme a los prolegómenos y dejaré para otra ocasión la actuación del día 25.

Como consecuencia de la guerra declarada entre España e Inglaterra, al amanecer del 22 de julio de 1797 apareció delante de la plaza de Santa Cruz la escuadra de Nelson, compuesta de 3 navíos de 74 cañones, tres fragatas de 32-38 cañones, un cúter de 14 cañones, una obusera y una cañonera. En total, 393 cañones. Las actividades de la flota se iniciaron con un desembarco en la playa de Valle Seco de 1.200 hombres, apoderándose de las alturas, bien para dominar el fuerte de Paso Alto o para proteger el desembarco de nuevas tropas para así atacar la plaza por retaguardia, combinado con un ataque frontal. Con objeto de impedir esta maniobra, diversas partidas ocuparon los pasos que podían servir a los ingleses en su progresión. La relación cita un gran número de mandos, tropas y unidades a los que, como ya expresé anteriormente, habrá que algún día rendir un homenaje, por su lealtad y valor demostrado, especialmente dada su escasa profesionalidad y armamento.

Al amanecer del día 23, una descubierta muestra que los ingleses habían reembarcado durante la noche, los defensores se replegaron hacia la plaza y dejaron un destacamento de 30 hombres. Avisados por el comandante de "La Mutire" de la presencia de ingleses, el general Gutiérrez envió a don Santiago Madam con 130 rozadores (que llevaban como única arma una "rozadera") a realizar una descubierta. No confiando en la aparente retirada inglesa, se realizaron reconocimientos y se reforzaron las costas al Sur de la plaza. Al alba del día 24 se presentó la escuadra por segunda vez, simulando un ataque a Paso Alto, pero el general Gutiérrez se afirmó en la creencia de que el ataque sería por el frente y nuestra derecha, reforzando por tanto dichas zonas. La fuerza de desembarco inglesa estaba compuesta por 1.500 hombres, bien instruidos y armados, que se acercaron en la oscuridad de la noche, a las 2:15 de la madrugada del 25, en completo silencio para sorprender a los defensores, que, en número menor de 500 hombres armados con armas de fuego, defendían la plaza. Descubierto el asalto, los castillos de San Miguel, de San Pedro, de San Cristóbal, la Batería de Los Melones (actual Almeyda), la de San Antonio, la del Muelle, la de la Concepción y la de San Telmo (Santa Cruz era la plaza más fortificada del Archipiélago, prácticamente todo ha desaparecido) realizaron un fuego tan terrible y bien dirigido que echaron a pique la mayoría de las lanchas de desembarco. Sin embargo, el comodoro Trowbridg pudo desembarcar en la Caleta y, con los que desembarcaron en el barranquillo del Aceite y cercanías, se adentraron en el lugar, dando comienzo la batalla propiamente dicha.

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